El niño que quería ser un oso: Gran belleza animada

El niño que quería ser un oso | En el desierto helado de las regiones árticas, una osa polar pare un cachorro que nace muerto. No demasiado lejos, en la cabaña de un cazador esquimal, una mujer da a luz un bebé. Mientras la osa se dispone a morir de pena, su compañero roba el bebé de la mujer y se lo entrega a su compañera. El niño se cría como un oso, pero su padre no deja de buscarle, y un día el cazador encuentra a su hijo, da muerte a mamá oso, y devuelve el niño a su madre. Pero el niño no puede adaptarse a los humanos y emprende un viaje a la montaña, para hablar con Espíritu y conocer su verdadera identidad.

La obra del danés Jannik Hastrup es casi desconocida en España, pero se trata de un autor independiente con fuerte personalidad. La historia que cuenta en El niño que quería ser un oso recuerda al clásico de Disney Hermano oso, aunque hay diferencias: la historia y el diseño reducidos a un mínimo de gran expresividad, un realismo poético no exento de crueldad, en la línea de Andersen, una excelente utilización de los colores, la utilización de la acuarela.

Una obra de gran belleza, acompañada de una gran banda sonora a cargo de Bruno Coulais (Vidoq), que recuerda las melodías étnicas y se adapta perfectamente a un paisaje sobrecogedor. Adecuada para los más pequeños y los más grandes, probablemente resulte más difícil, por desconcertante, para los públicos intermedios.


El niño que quería ser un oso (Drengen der ville gøre det umulige)

Dinamarca, Francia, 2002

Ficha Técnica

Música: Bruno Coulais Distribuidora: Lauren

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Reseña
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Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.