El nombre

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Eficaz comedia de salón inscrita en un género muy francés: reunión familiar, risas, bromas, agudezas, dentelladas y ajustes de cuentas.

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Dirección: Alexandre de La Patellière, Matthieu Delaporte Guión: M. Delaporte Fotografía: David Ungaro Montaje: Célia Lafitedupont Música: Jérôme Rebotier Intérpretes: Patrick Bruel, Valérie Benguigui, Charles Berling, Guillaume de Tonquedec, Judith El Zein, Françoise Fabian Duración: 109 m. Distribuidora: Vértigo Público adecuado: +16 años

Francia, Bélgica (Le Prénom), 2012. Estreno en España: 14.9.2012

¿Y cómo le vais a llamar?

Vincent, el hermano querido al que consintieron to­do en casa, ligón, guaperas, dicharachero, se casó ma­yor y va a ser padre por primera vez. Le invitan a cenar, con su elegante mujer Anna, en casa de su her­mana Élizabeth (profesora de enseñanza media y ma­dre con muchas horas de vuelo) y su marido, Pierre (exquisito y puñeterete profesor de universidad). Tam­bién asiste Claude, músico de una orquesta filar­mó­nica, soltero y amigo de infancia de Vincent y Éliza­beth.

Mientras todos picotean y charlotean esperando la llegada de la embarazadísima Anna, surge la duda de cómo se va a llamar el niño. Cuando Vincent ha­ble, sobrevendrá el caos…

Con este planteamiento arranca una película, adap­tación de una obra de teatro hecha por su propio autor, que recuerda a la reciente Un dios salvaje, de Roman Polanski. El primer acto y buena parte del segundo son realmente divertidos, hay mucha chis­pa en la socarrona manera de presentar a los per­sonajes y describir aceleradamente sus circunstancias. Todo es muy parisino, muy francés, en el sen­tido más tópico y previsible del término.

Los directores airean esta pieza de salón-comedor, al principio y al final, de una manera muy ágil y desenvuelta, imitando al mejor Moretti. Cuentan con un elenco excelente y unos diálogos de buena calidad, con una realización suelta y atractiva.

Todo resultaría más redondo con 20-25 minutos me­nos, que son los que contienen unas reiteraciones que llegan a hacerse pesadas y algún giro en el guión que tampoco aporta demasiado y contribuye a romper el equilibrio entre unos personajes que, has­ta ese momento, eran -dentro de su sometimien­to a la eficacia cómico-sarcástica del artefacto- cohe­ren­tes.

El nombre ha gustado en Francia, donde llevó al ci­ne a más de 4 millones de espectadores. Puede gustar aquí, porque los estereotipos sobre las miserias de la burguesía occidental son válidos para las élites de todos los países. Hay un humor amable, en alguna oca­sión ácido, afilado pero de buen gusto. Algún recurso para sorprender no termina de funcionar, pero el conjunto es bastante aceptable.

Por aquello de comparar, es infinitamente superior a la última película de Woody Allen, la flojísima A Ro­ma con amor.

Alberto Fijo

Alberto Fijo
Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor