El rey del fin del mundo: La realidad y el mito

· Crítica de El rey del fin del mundo | Estreno 27 de agosto de 2021.
· Buen intento de cine de aventuras serio en una cinta que recuerda a los clásicos del género.

Las películas de aventuras actuales van dirigidas en su inmensa mayoría a un público infantil o adolescente –Dora y la ciudad perdida o Jumanji; o tienen un pie apoyado en el cine fantástico –Piratas del Caribe o Tomb Raider. Son pocas las películas de aventuras con tramas realistas dirigidas a un público adulto como la española Oro de Agustín Díaz Yanes o Z, la ciudad perdida de James Gray.

El director Michael Haussman (1964) tiene una reconocida carrera dentro del mundo del videoclip donde ha trabajado con gente como Justin Timberlake o Britney Spears, y ha dirigido un par de largometrajes, Rhinoceros Hunting in Budapest (1997) y el thriller El enemigo está dentro (2003), con Val Kilmer. Y ahora apunta más alto con una película de aventuras adulta, realista y de aroma clásico. El rey del fin del mundo es oscura y sangrienta, que es algo difícil de evitar cuando haces una película sobre un tipo que se las tiene que ver con tribus de cazadores de cabezas en lo más intrincado de la selva.

Joseph Conrad, Rudyard Kipling

Estamos en lugares donde lo mítico se confunde con la realidad, más cerca del polaco Joseph Conrad que de Robert Louis Stevenson, más próximos a Rudyard Kipling que a Julio Verne. El protagonista, el oficial inglés James Brooke, que arribó a la isla de Borneo a mediados del siglo XIX, inspiró relatos como El hombre que pudo reinar o Lord Jim, y de alguna manera se las ha arreglado para llegar a nuestros días, vía El corazón de las tinieblas de Conrad, hasta recalar en Apocalypse Now (1979).

La cosa empieza con cierto brío, con algo tan de novela de piratas como es desembarcar en una playa y penetrar en una selva donde aguardan mil peligros, pero según pasan los minutos da la impresión de que el guion se entretiene más de la cuenta en una subtrama amorosa  y en pequeñas escaramuzas, sin entrar en el fondo de una historia que debería crecer más en su segundo acto, aumentando el riesgo y profundizando en la psicología del protagonista.

La voz en off del mismo James Brooke da un tono elegiaco al relato. Y ofrece una apariencia de hombre ecuánime al servicio de su Graciosa Majestad, aunque en él subyace el deseo del poder y la gloria. Unos mimbres con los cuales David Lean habría hecho un buen cesto. Uno no puede dejar de admirar cómo los ingleses engrandecen sin complejos a sus personajes históricos más nimios. Mientras, nosotros solo parecemos interesados en el perturbado Lope de Aguirre y su aventura equinoccial.

Jaime Feliu-Torres dota con su fotografía a El rey del fin del mundo de una belleza inquietante, con planos recurso que recuerdan a La delgada línea roja (1998), donde Terrence Malick también mostraba el estallido del horror en mitad del paraíso. Sin negarle sus valores cinematográficos lo que le falta a la película para perdurar es esa extraña  gema en el cine actual que es el mito.

El rey del fin del mundo
Jonathan Rhys-Meyers en El rey del fin del mundo

Ya no hay sitio para los rodajes legendarios

Resulta demasiado aseada, cuando lo que pedía a gritos es que tuviera esa pigmentación enfermiza del cine excesivo, que diera esa sensación que impregnan otras obras selváticas como Apocalypse Now o Fitzcarraldo, y es la de que el director ha rodado una pesadilla en estado febril, como cuando Coppola rodaba su odisea de Vietnam entre nubes de mosquitos y helicópteros que abandonaban la escena para ir  a combatir a la guerrilla rebelde filipina, o cuando John Huston y Humphrey Bogart rodaban medio borrachos La Reina de África (1951).

Pero desde que el mundo del cine es un lugar tan políticamente correcto parece que ya no hay sitio para los rodajes legendarios. Me gustaría saber qué habría hecho con esta historia un guionista-surfista loco como John Milius, autor del libreto de Apocalypse Now, y que ya rodó una película de temática parecida, Adiós al rey (1989). Seguramente habrían rodado más cabezas, todo habría sido aún más sanguinario, como el famoso monólogo que escribió en Tiburón sobre el hundimiento del USS Indianapolis, pero sobre todo habría sido mucho más mítico.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Jaime Feliu-Torres
  • Montaje: Marco Perez
  • Música: Will Bates
  • Duración: 104 min.
  • Público adecuado: +16 años (V)
  • Distribuidora: Alfa
  • EE.UU. (Edge of the World), 2021
  • Estreno: 27.8.2021
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Reseña
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Escritor de relatos de terror y misterio, y guionista de cine y televisión. Admirador de Ford, Kurosawa, Spielberg y Hitchcock, no necesariamente en este orden