El santuario (Sanctum): Bajo tierra, el vacío

En El santuario (Sanctum) no deja de sorprenderme cómo una historia que podría resultar interesante -la lucha por la supervivencia de un grupo de espeleólogos-submarinistas en una gran cueva situada a centenares de metros bajo el suelo, en una selva espectacular- puede resultar tan insustancial e insípida.

¿Tendrá algo que ver el hecho de que los personajes se limiten a decir unas cuantas frases tópicas que provocan vergüenza ajena? ¿O que ninguno de ellos tenga un recorrido vital más allá de unos moldes ya gastados y previsibles? Sin duda ambas cosas afectan, porque nos hablan de un guión insulso y unas interpretaciones difícilmente salvables.

¿Podría la fotografía, la música, el montaje redimir una película así? Puede, pero no es el caso de El santuario (Sanctum), que además hace uso de un pobre e injustificado 3D.

Después de sacudir -para bien o para mal- a público y crítica con Avatar, uno podría esperar más de esta nueva producción de James Cameron. Pero lo cierto, es que es una película vacía, con una tensión claustrofóbica pueril y poca emoción de verdad.

Lo mejor: Las imágenes desde el helicóptero.

Lo peor: Lo demás.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Jules O’Loughlin
  • Montaje: Mark Warner
  • Música: David Hirschfelder
  • País: Estados Unidos, Australia
  •  Duracion: 110 min.
  • Público adecuado: Todos
  • Distribuidora: Aurum
  • Estreno en España: 11/02/2011

El santuario (Sanctum)

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