El sol del futuro: Moretti, Moretti, Moretti

· Crítica de El sol del futuro | Estreno 15 de septiembre de 2023.
· Moretti se hace mayor y entrega una historia artificial que, en el fondo, es muy comercial: porque quiere gustar a toda costa, especialmente a los seguidores del director italiano que son muchos.

El italiano Nanni Moretti tiene grandes películas. Ésta no es una de ellas. Comienzo de esta manera, brusca y sencilla, hasta cierto punto morettiana.

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Es mi reflexión tras ver el filme, con sus 95 interminables minutos que sólo pude soportar por cada segundo de Margherita Buy, una actriz sublime y un ser humano de una belleza olímpica capaz de brillar hasta con un guion pobre. También me ayudaron las apariciones de Silvio Orlando, que parece preguntarse qué sentido tiene esta pantomima de egocentrismo pedante y sensiblero de su amigo Moretti.

Cuando tengo escrita la crítica leo a Bradshaw y Debruge, que no dudan en ensañarse primero con la película y luego con Moretti. Es feo hacer leña del árbol caído. También lo es defender a ultranza el comunismo cerril de Moretti, que no duda en usar el aplastamiento de la revolución de terciopelo en la Hungría del 56 para hacer piruetas irónicas y socarronas sobre el PCI (su PCI) eurocomunista y gramsciano, mientras se apoya en entrañables canciones italianas, en Fellini, en Woody Allen y en Cassavetes… en la melancolía de cinéfilos y de los mitómanos.

La cinta, otra más sobre el oficio de hacer películas de un director cansado, va devaluando el ingenio de algunos gags con una autorreferencialidad tan excesiva que provoca vergüenza ajena. Moretti se hace mayor y entrega una historia artificial que, en el fondo, es muy comercial: porque quiere gustar a toda costa, especialmente a los seguidores del director italiano que son muchos (esa entrevista con los productores de Netflix, la coreografía al volante sonando Aretha Franklin, la manifestación por los foros hasta la Plaza de los Tres Poderes, el baile derviche en el rodaje…).

Coincidió en el último Cannes con la nueva película de Kaurismäki. El finlandés deja caer las hojas con su proverbial sencillez encantadora, sin un asomo de pedantería, sin miedo a volver a contar lo mismo con la frescura de lo nuevo. Hace lo que siempre ha hecho y lo hace bien: llenar 81 minutos de una humanidad emocionante, sensible pero nunca sensiblera, otra historia de perdedores que bailan con las paradojas de la vida. Como More­tti, Kaurismäki usa elementos de su vida (su descontrol con el alcohol, su odio a la globalización uniformadora) pero no reclama la atención compasiva sobre sí mismo y su visión del mundo. Se pone al servicio de la historia y de los personajes. Y nos vuelve a embelesar.

La película de Moretti no tiene carisma, tiene una nostalgia tan medida y artificiosa, tan comercial a fin de cuentas, que es muy difícil conectar con este ejercicio de reivindicación de un personaje que ha caído en la tentación del sermón histriónico, cuando le habría bastado contar con más sentido y sensibilidad una historia sincera sobre las dudas que nos asaltan cuando en el otoño de la vida percibimos que hay cosas en nuestra conducta, en nuestro trabajo, que nos avergüenzan y nos vuelven sanamente frágiles, más comprensivos con los demás, menos rotundos, más humildes.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Michele D’Attanasio
  • Montaje: Clelio Benevento
  • Música: Franco Piersanti
  • Duración: 95 min.
  • Público adecuado: +16 años
  • Distribuidora: Caramel
  • Italia (Il sol dell’avvenire), 2023
  • Estreno: 15.9.2023
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