El testamento de Ann Lee: Las obsesiones de Fastvold
· Crítica de El testamento de Ann Lee | Estreno 13 de marzo de 2026.
· Fastvold usa la música y la danza para crear un sustrato que proporcione continuidad al viaje de los miembros del grupo.
Mona Fastvold, guionista de The Brutalist, dirige su tercera película, cuyo guion escribe junto a su marido Brady Corbet. La película es una semblanza de Ann Lee (1736-1784), fundadora de la Sociedad Unida de creyentes en la Segunda Venida de Cristo. Conocidos como Shakers, por los convulsos movimientos de sus rituales penitenciales, los miembros de esta congregación fundada en Manchester se establecen en Nueva York huyendo del rechazo que encuentran en Inglaterra.
Con este planteamiento, la tematización de la historia era clave para encontrar un buen relato. La película no lo encuentra, porque apenas profundiza en los personajes que se entregan como derviches a un baile de 137 minutos en el que una tediosa y anodina voz en off de una discípula de Lee glorifica la memoria de la misionera analfabeta.
Por poco que se conozca la historia de Estados Unidos, se comprende que la cuestión religiosa fue y sigue siendo muy importante. El de los Shakers -llegaron a ser 6.000 al final de la vida de Lee y están prácticamente extinguidos a día de hoy- es otro ejemplo de realidades muy norteamericanas como el congregacionalismo, el comunitarismo y el utopismo religioso que desconfía del Estado y de la autoridad y tiende al aislacionismo autárquico.
La propuesta de Lee a sus seguidores de practicar una suerte de celibato esconde la rotunda convicción de que la sexualidad es obra del diablo. A la vez, en línea con el rechazo de las relaciones sexuales incluso dentro del matrimonio, se postula una suerte de igualitarismo entre hombres y mujeres, que resulta muy llamativo en el siglo XVIII.
Lee y sus seguidores fueron hostigados y acusados de traición por mantenerse al margen de la Guerra de Independencia y también de brujería e inmoralidad por sus ceremonias con regusto órfico, con gritos, gestos y danzas en rituales de purificación que incluían la confesión pública para exorcizar al diablo y expulsarlo de los miembros de la Comunidad. Una vez fundada la colonia Shaker en Niskayuna, Lee envió predicadores para extender su Sociedad y difundir sus enseñanzas.
Rodada en Budapest, Göteborg y Hancock (EE.UU.) en formato 70 mm, la película tiene una cuidada fotografía y una recreación histórica muy conseguida. Fastvold usa la música y la danza para crear un sustrato que proporcione continuidad al viaje de los miembros del grupo. Y es una opción interesante pero arriesgada tanto para los actores como para el espectador, que asiste a un relato acumulativo enormemente tedioso.
Lo que se narra es interesante, pero el obsesivo hermetismo con que se cuenta hace que la película sea muy minoritaria, a ratos incómoda en su explicitación del carácter maligno de la sexualidad y siempre menos profunda de lo deseable.
Ficha Técnica
- Dirección: Mona Fastvold,
- Guion: Brady Corbet, Mona Fastvold,
- Intérpretes: David Cale, Tim Blake Nelson, Thomasin McKenzie, Lewis Pullman, Amanda Seyfried, Christopher Abbott, Stacy Martin, Matthew Beard, Scott Handy, Jamie Bogyo, Viola Prettejohn,
- Fotografía: William Rexer
- Montaje: Sofía Subercaseaux
- Música: Daniel Blumberg
- Duración: 136 min.
- Público adecuado: +18 años (X)
- Distribuidora: Searchlight
- Reino Unido, EE.UU. (The Testament of Ann Lee), 2025
- Estreno: 13.3.2026






































