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El último concierto

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Yaron Ziberman debuta en el cine con un reparto de cinco estrellas ***

Dirección: Yaron Zilberman Guión: Seth Grossman, Yaron Zilberman Fotografía: Frederick Elmes Montaje: Yuval Shar Música: Angelo Badalamenti Intérpretes: Philip Seymour Hoffman, Christopher Walken, Catherine Keener, Mark Ivanir, Imogen Poots. Duración: 105 min. Distribuidora: Emon Público adecuado: +18 años (X)

A Late Quartet. USA, 2012. Estreno en España: 23/8/2013

Una notable película con actores sobresalientes

Juliette, Peter, Robert y Daniel son músicos y  forman, desde hace más de 20 años, un prestigioso cuarteto de cuerda. Además de compañeros de trabajo, son íntimos amigos y dos de ellos, marido y mujer. Sus relaciones personales parecen indestructibles. Hasta que un día, Peter, el líder del cuarteto, descubra que tiene Parkinson y les comunique que hay que buscar un relevo.

Casi de tapadillo, y a pesar de su reparto espectacular, se estrena esta cinta que, sin ser una maravilla, reconozco que me tuvo pegada a la pantalla durante los 105 minutos que dura. Es cierto que parte de la culpa la tuvo Philip Seymour Hoffman, que puede con lo que le echen y que además, en este caso, está acompañado de actores tan solventes como Christopher Walken y Catherine Keener. Pero también es verdad que –además de los actores- la película tiene algo.

En algún lugar he leído que  Yaron Zilberman, que debuta en el cine con este largo, quería hacer una película sobre la desestructuración de una familia y acabo rodando una historia…precisamente sobre eso. La película no habla sobre la música, o mejor dicho, no habla solo sobre la música. Y apenas habla del parkinson aunque sea el detonante del drama… La película habla sobre los conflictos personales que pueden dinamitar -o no- relaciones que se suponen tan estables como el matrimonio o una amistad que dura un cuarto de siglo.

Hay que reconocer –y es el gran pero de la cinta- que, a la hora de abordar estos conflictos, se tira de algunos recursos facilones que manchan la historia con un par de brochazos de culebrón y vodevil que parecen sacados de otra película. Pero, frente a estos borrones –pecados de primerizo- hay otros momentos –repito, subrayados por unos magníficos actores- que respiran vida, de la real, de la que duele, de la que sangra, de la que brinda segundas y terceras oportunidades. Vida, en definitiva, de la que merece la pena vivir.

Ana Sánchez de la Nieta