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El único superviviente

No sé a otros, a mí el trabajo de los militares en zonas de conflicto me parece necesario, es más, lo agradezco. La película lo cuenta muy bien (****)

Dirección y Guión: Peter Berg Fotografía: Tobias A. Schliessler Montaje: Colby Parker Jr. Música: Steve Jablonsky Intérpretes: Mark Wahlberg, Taylor Kitsch, Ben Foster, Emile Hirsch, Eric Bana, Alexander Ludwig Duración: 121 m. Distribuidora: eOne Público adecuado: +16 años

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EE.UU. (Lone Survivor), 2013. Estreno en España: 1.1.2014

Band of Brothers

La carrera hasta la fecha del actor, productor y director neoyorquino de 49 años Peter Berg no es para ti­rar cohetes: Battleship, Hancock, La sombra del reino, Ve­ry Bad ThingsBerg lleva trabajando como actor des­de 1988 y como director desde 1998. Fue productor ejecutivo de una serie deportiva de muy buena factu­ra, Friday Night Lights (2006-2011).

Con esas credenciales, Berg ha dado con el libro de Mar­cus Luttrell, miembro de un grupo de Seals que re­cibe el 28 de junio de 2005 la orden de capturar o eli­minar a Ahmad Shahd, jefe de un grupo armado talibán responsable de la muerte de un buen número de sol­dados norteamericanos en Afganistán.

El único superviviente es un retrato excelente de una misión mi­litar, del grupo que la lleva a cabo. Que nadie piense en esa pamplina reciente llamada Acto de valor. Con un guión sólido y personajes muy bien definidos, Berg cuen­ta su historia sin alharacas, con realismo, hacien­do ver que los Seals no son superhombres, son gente en­trenada para afrontar situaciones muy complejas en am­bientes hostiles, con unas reglas de enfrentamiento y unos protocolos, vamos, con disciplina y audacia. Por su parte, los talibanes no son tontos y en Afganis­tán hay de todo, gente honrada y canallas, como en el mundo occidental.

Tildar de patriotera la película es lastimoso. Lo puede hacer gente que cuando se secuestra a un perio­dis­ta pide que los militares se jueguen la vi­­da pa­ra rescatarles y, a la vez, no pierde ocasión para pe­­ro­rar de ma­nera ridícula sobre un pacifismo de salón que se evapora cuando en cualquier rincón del planeta unos faná­ti­cos descerebrados empiezan a masacrar a la gente.

Hay detalles muy interesantes en la película pa­ra quien conozca más o menos de cerca el trabajo de es­tos militares de unidades de élite: son gente muy uni­da entre sí y, aunque parezca contradictorio, un ca­rácter un tanto infantil les capacita para afrontar situaciones así.

No es peliculero lo de No Man Behind. Es simplemente un mensaje que se manda al enemigo. Si se respeta, te respetan. Un principio que, dentro de la com­plejidad de las operaciones, hace que los milita­res nor­teamericanos más cualificados que participan en misiones internacionales confíen solo en militares de determinadas unidades de algunos países aliados. Al­gunas de ellas, es­pañolas. A mucha, a muchísima hon­ra.

Alberto Fijo
Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor