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El viento que agita la cebada

Dirección: Ken Loach Guión: Paul Laverty Fotografía: Barry Ackroyd Montaje: Jonathan Morris Música: George Fenton Intérpretes: Cillian Murphy, Padraic Delaney, Orla Fitzgerald, Liam Cunningham, Roger Allam Distribuidora: Alta

Reino Unido, 2006. Estreno en España: 15.09.2006

El Loach de casi siempre

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Unos campesinos se hacen guerrilleros para combatir a las tropas británicas enviadas a Irlanda para reprimir las aspiraciones independentistas que han tomado fuerza desde el levantamiento de 1916. El protagonista principal es Damien, un estudiante de Medicina que abandona la carrera para empuñar las armas, a la vista del brutal comportamiento del ejército británico.

Ken Loach, veterano realizador inglés nacido en 1936, obtuvo la Palma de Oro a la mejor película en el pasado Festival de Cannes con esta cinta ambientada en la Ir­landa de los años inmediatamente anteriores a la guerra de independencia, que estalló en 1922. En 1990, Loach había ganado el premio especial del jurado en Cannes con Agenda oculta, sobre la actuación policial contra el IRA en Irlanda del Norte. En 1996 dirigió Tierra y libertad, una cinta sobre las milicias anarquistas en la guerra civil española, su otro tema his­tó­rico favorito se­gún propia confesión. Loach no ha ganado nunca un premio BAFTA, los que se conceden al cine del Reino Unido.

Viene bien recordar estos precedentes porque, con ellos a la vista, es más fácil entender que el jurado del festival francés, presidido por el mismísimo Wong Kar Wai, concediese un premio tan importante a una película como El viento que agita la cebada (bello título tomado de un poema de Robert Dwyer Joyce, un escritor irlandés del siglo XIX). Se trata de un melodrama notablemente ideologizado, que cuenta lo que ya está bastante contado y lo hace de una manera bastante simplona, vis­ceral y sensiblera, con escasos matices y una visión muy superficial, a ratos verdaderamente panfletaria. Eso sí, los estándares de calidad técnica e interpretativa de la cinta son buenos, con un buen actor protagonista, el irlandés Cillian Murphy (Vuelo nocturno, Batman begins, 28 días). Los 127 minutos pesan muchísimo, en gran medida por las carencias y la previsibilidad del guión de Paul Laverty, colaborador habitual de Loach desde 1996, año en el que firmó el guión de La canción de Carla.

Que el cine de Loach -un marxista de la vieja escuela leninista- es político resulta evidente, tanto en sus películas sobre la “working class” británica como en sus incursiones en el cine de época. Y no tengo absolutamente nada que objetar: me parece una opción muy respetable. Pero esta película responde más bien a los cánones -y las triquiñuelas rastreras- del más puro ci­ne de propaganda. En este sentido, sus gro­seras e interesadas simplificaciones son herederas directas del cine soviético. Los que percibieron la superficialidad y falta de rigor de Tierra y libertad en su risible acercamiento al anarquismo español encontrarán al mismo Loach, ni mejor, ni peor.

Alberto Fijo
Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor