En la boda de mi hermana: Cupido en horas bajas

Después de películas como Daredevil (2003) y Ghost Rider (2007), Steven Johnson cambia de registro pero no de estilo: otra película endeble en su argumento con un look medianejo.

En la boda de mi hermana es, en teoría, una comedia romántica. En realidad, tiene poco de ambas cosas. Más bien se trata de una fantasía sensiblera con un poco de magia por aquí, mucha reiteración por allá, y parsimonia para repetir un argumento muy gastado: la chica adicta al trabajo desgraciada en amores, que se convierte repentinamente en la diana donde apuntan varios pretendientes tenaces y exóticos.

Si en alguna ocasión -sobre todo al principio- el asunto podría ser divertido, lo cierto es que, al final, resulta esperpéntico. Y es que apelar a lo mágico lleva a licencias que se convierten casi siempre en excesos, en forma de absurdas situaciones con personajes histriónicos que actúan bajo una especie de hechizo.

Todo ello convierte al guión (obra de los autores de la inolvidable Dos canguros muy maduros) en una sucesión de estupideces que requieren interpretaciones forzadas hasta el paroxismo. Quizá el único punto inteligente de la película es que, al final, queda demostrado que el amor no es cosa de magia. Pero, ¿hacía falta tanta ridiculez para llegar a eso?

▲ La conclusión.

▼ La forma de llegar a la conclusión.

Ficha Técnica

  • Fotografía: John Bailey
  • Montaje: Ryan Folsey, Andrew Marcus
  • Música: Christopher Young
  • Duración: 90 min.
  • Público adecuado: Todos
  • Distribuidora: Disney
  • EE.UU. (When in Rome), 2010
  • Estreno: 18.6.2010
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