En sus manos: Síndrome de Estocolmo

En sus manos | La francesa Lola Doillon, conocida hasta ahora por una película sobre conflictos afectivos entre adolescentes, aborda en su segundo título el llamado síndrome de Estocolmo. Lo sufre una ginecóloga, interpretada por Kristin Scott Thomas, secuestrada por un joven que la acusa de la muerte de su mujer.

Sorprende mucho encontrar a una actriz como Scott Thomas en un producto tan fallido. Y el problema no es ella, desde luego, ni su comparsa, Pio Marmai.

Desde el primer momento En sus manos enseña todas sus costuras, anulando cualquier tipo de interés. Lo del secuestro es lo de menos, todo está dirigido a facilitar la atracción entre la víctima y el carcelero. La tensión dramática se sustituye por la tensión sexual sin ningún tipo de esfuerzo -o quizás hay incapacidad- por mostrar la evolución de los personajes. Que la película dure 85 escasos minutos es -en este caso- una prueba más de que no hay muchas ganas de meterse en recorridos mentales, y si uno no se mete en esos recorridos en una película sobre el síndrome de Estocolmo, algo va mal.

El rápido final -rápido… y extraño para lo previsible del argumento- es lo mejor de la cinta. Si uno se ha quedado con ganas de un poco de complejidad (que seguro que sí) hasta puede inventarse otra película. Pero no será la que ha visto.

Lo mejor: El final.

Lo peor: La cinta no resulta verosímil en ningún momento.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Mathieu Vadepied
  • Montaje: Marie da Costa
  • Música: Anthony Leroy, Dominique Leroy, Sandra Moubarak
  • Duración: 85 min.
  • Público adecuado: +18 años (VX)
  • Distribuidora: Origami
  • Francia (Contre toi), 2010
  • Estreno: 17.8.2012
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