En tierra de nadie: Cualquier guerra

Hay datos, comentarios o decisiones que por increíbles provocan risa: como que EE.UU. incremente su presupuesto militar a 440.000 millones de dólares, mientras que con 72.000 millones de dólares se salvarían 8 millones de vidas. O que uno de los responsables de la muerte de decenas de musulmanes en Sarajevo afirmara que «había que limpiar Ahatovici de musulmanes porque iba a ser repoblado después con serbios» (como cuenta Ramón Lobo en El héroe inexistente). O que EE.UU. subvencionara las armas judías en la guerra árabe-israelí de Yom Kippur (1973). Y hasta la tierra de nadie llegarán explosivos con las siglas EE.UU.

Qué mejor registro, pues, que el humor para contarnos la tragedia de Bosnia en 1993. Así lo hace el mordaz, comprometido y polifacético director bosnio Danis Tanovic. En No man´s land reúne a Nino y Ciki, un serbio y un bosnio, en una trinchera neutral en plena guerra exyugoslava. Rene Bitorajac y Branko Djuric son los convincentes protagonistas de una de las secuencias más aterradoras y divertidas que se desarrolla en esta tierra de nadie. Sí, sí: divertida. Porque es ridículo verles discutir como niños hasta conseguir que el otro reconozca que ellos empezaron la guerra. Y si no lo hace por las buenas, a ver qué pasa con un arma apuntándole a la cara.

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Así, el abuso del poder, igual que en El gran dictador (Chaplin) se instala como tema principal del film, ya sea en la línea de fuego o en la jerarquía política. La de ambages, idas y venidas a las que es sometida la furgoneta de las fuerzas especiales de la ONU para la ex-Yugoslavia (UNPROFOR) hasta que, por fin, interviene. Y mientras, la indignación de uno de los cascos azules le lleva a actuar por su cuenta. No entiende las trabas burocráticas que ponen vidas en peligro, pero sabe que «no intervenir ya es tomar partido».

En tierra de nadie (2001), de Danis Tanovic
En tierra de nadie (2001), de Danis Tanovic

El guión de Tanovic, con una puesta en escena casi teatral, es tan rico en verdades como en puntos cómicos. También contiene otro elemento esencial en toda contienda: la omnipresencia de la prensa. Katrin Cartlidge representa a todos esos medios de comunicación cuya única preocupación es la audiencia y cuyos únicos logros son la desinformación y el sensacionalismo. La evolución de su personaje intenta que no olvidemos que también existen periodistas honrados y profesionales que se dejan la vida para que los demás podamos conocer lo que están viendo.

La música del arranque nos envuelve y nos ubica en el terreno; la cruda imagen final deja una estela dolorosa y nos pide que haya paz. Y entre ambos puntos, una sucesión de imágenes dignas de todos los premios que está recibiendo: Premio del Público Donostia-San Sebastián 2001, Mejor Guión Cannes 2001, Premio Europeo al Mejor Guión 2001, seleccionada por Bosnia-Herzegovina a los Oscar 2002, nominada a Mejor Película Extranjera a los Globos de Oro 2002.

Como en Welcome to Sarajevo (Winterbottom) y como afirma Tanovic, «la cuestión es alzar la voz contra este tipo de guerras. Es mi voto contra la violencia de cualquier tipo.»

En tierra de nadie (2001), de Danis Tanovic
En tierra de nadie (2001), de Danis Tanovic

Ficha Técnica

  • Música: Danis Tanović
  • Fotografía: Walther Vanden Ende
  • Montaje: Francesca Calvelli
  • País: Bosnia Herzegobina
  • Año: 2001
  • Duración: 98 minutos

 

 

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Reseña
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