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Encantada: La historia de Giselle

Dirección: Kevin Lima Guión: Bill Kelly Fotografía: Don Burgess Montaje: Stephen A. Rotter, Gregory Perler Música: Alan Menken Intérpretes: Amy Adams, Patrick Dempsey, James Marsden, Timothy Spall, Susan Sarandon Duración: 100m. Público adecuado: Todos los públicos Distribuidora: Buena Vista

EE.UU., 2007. Estreno en España: 23.11.2007

Disney se recicla

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Disney calienta motores y se adelanta a los estrenos navideños con Encantada: la historia de Giselle. Tras el anuncio de la extinción de la línea de producción de animación tradicional, la compañía sigue explorando nuevos territorios en busca de buenos resultados de taquilla y, estimulada por el éxito indiscutible de Piratas del Caribe, prueba fortuna con esta cinta, a medio camino entre la comedia romántico-musical y el cuento de hadas, con referencias abundantes a algunos clásicos Disney, unas veces con fines narrativos, otras con intencionalidad burlesca.

El film comienza en animación como cualquier relato de hadas de la facto­ría. Los diseños mantienen la renovación de los últimos trabajos de la productora y agudizan intencionadamente la afectación de la historia. Todo cambia cuando, por las malas artes de una bruja que intenta impedir su boda con su príncipe azul, Giselle aparezca en el sucio y descreído Manhattan. A lo largo de su camino se cruzará con un abogado divorciado y escéptico -interpretado por Patrick Dempsey, uno de los actores principales de la serie Ana­tomía de Grey-, que verá cómo su mun­do se pone patas arriba por culpa de la joven.

Disney demuestra con esta película la capacidad de reciclaje y de autoparodia que tiene de sí misma. La película engloba elementos narrativos y visuales de La bella durmiente, La Ceni­cienta y Blancanieves. A partir de ellos se construye un relato nuevo pero que remite constantemente a estos cuentos, mientras que se introduce de fondo el romance tradicional de imagen real.

Con todo, la historia de amor se apro­xima mucho más a las convenciones de los musicales de los 70, como Sonrisas y lágrimas, que a las modernas. Este hecho es fundamental, puesto que la protagonista destila una cursilería que aturde, fruto del papel que se le había asignado en la fábula animada.

Amy Adams -memorable en su papel de Junebug por el que aspiró al Oscar- da presencia y voz a Giselle. Su físico dulce y aniñado resulta perfecto, al tiempo que sa­be exprimir al máximo el histrionismo preciso de la personalidad de la heroína.

El director de Tarzán y 102 dálmatas se estrena en la dirección de imagen real con un film efectivo y espectacular, con sentido del humor. Grandes efectos, un buen diseño de producción y un elenco de actores adecuados, entre los que sobresale Susan Sarandon, se dan cita en un film predecible, con una factura muy cuidada y destinado a un público amplio que seguramente res­ponderá muy bien.

Laura Montero Plata
Laura Montero Plata
Doctora en Historia del Cine, Animación Japonesa y Cines de Asia Oriental