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Encontrarás dragones

Encontrarás dragones: El director de La misión escribe y dirige con maestría un drama histórico que va y viene a la España en llamas de la Guerra Civil. 

  • Dirección y Guión: Roland Joffé
  • Fotografía: Gabriel Beristaín
  • Montaje: Richard Nord
  • Música: Stephen Warbeck
  • Intérpretes: Charlie Cox, Wes Bentley, Olga Kurylenko, Dugray Scott, Rodrigo Santoro, Unax Ugalde, Ana Torrent, Jordi Mollá
  • Duración:120 m.
  • Publico adecuado: +16 años
  • There be dragons. España-USA, 2011
  • Distribuidora: Aurum  
  • Estreno en España: 25.3.2011

Joffé vuelve a ser grande

Encontrarás dragones. El título cuadra bien con esta historia trepi­dante de amor y odio, de rencor y perdón, un viaje de muchos años donde hay dragones que salen al paso de hombres y mujeres que bus­can el sentido y la esperanza en un mundo que salta en pedazos.

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Dice Joffé que “cuando el amor se va, deja un vacío que puede ser llenado con cosas muy desagradables”. Son asuntos que ya abor­dó en las mejores películas de su irregular ca­rrera como cineasta, que empieza de ma­ne­ra poderosa con la oscarizada Los gritos del silencio (1984) y con La misión, ganadora en 1986 de la Palma de Oro en Cannes.

25 años después de estrenar La misión, es­ta historia, la primera que Joffé escribe en so­litario, es y no es sorprendente. Construida de una manera inteligente, con unos persona­jes muy sólidos y unas tramas excitantes, se acerca a un conflicto que atrae, un misterio que -como espectadores y co­mo personas, religiosas o no- siempre nos apa­siona: ¿por qué el amor es tan poderoso, por qué siempre termina subiendo a la super­fi­cie como un corcho rebelde?

Amigos de infancia, Josemaría y Manolo cre­cen con el siglo XX en un pueblo grande de la España provinciana. La vida les une y les separa en un país envenenado que se preci­pita paulatinamente hacia la Guerra Civil. Los niños compartirán los golpes de la vida pe­ro los encajarán de distinta manera. “Nace­mos y morimos solos”, dice Manolo con trá­gico estoicismo. “No necesité aprender a per­donar, porque Dios me enseñó a querer”, dirá Josemaría, fundador del Opus Dei, rememo­rando la aventura de su vida.

Joffé es inglés y su acercamiento a la perso­nalidad de Josemaría Escrivá (1902-1975) y a algunas de las circunstancias que vivió du­rante la Guerra Civil es muy inglés, se pare­ce al que ya hizo en La misión con guión de Robert Bolt. Por eso no sorprende que le atrai­ga la historia de Escrivá, un cura joven y en­tusiasta, soñador y enamorado, que había em­pezado en el Madrid de los turbulentos años 30 una labor cristiana rodeado de un pu­ñado de estudiantes que le seguían conven­cidos de que con su trabajo podían construir un mundo mejor.

A la calidad de un espectacular diseño de pro­ducción (en la trastienda hay tres ganado­res de Oscar que recrean un arco temporal de 80 años, usando un presupuesto de 26 millo­nes de euros), a la hermosa factura de la cin­ta (la fotografía y el montaje son muy bue­nos, la música de Warbeck -Shakespeare in love- es eficaz), se suma un reparto solven­te con actores muy bien dirigidos con Char­lie Cox (Stardust) y Wes Bentley (Las cuatro plumas) a la ca­beza de unos secundarios magníficos, entre los que se cuentan los españoles Jordi Mo­llá, Unax Ugalde, Ana Torrent y Ge­ral­di­ne Chaplin.

Lo que me sorprende es la manera en que Jo­ffé se acerca a esta historia, en gran medi­da basada en hechos reales… Se podría pen­sar que separado de la producción de Putt­nam, de la foto de Menges, de la música de Morricone, Joffé se había ido desvane­ciendo. Y le reencontramos en plena forma con una película magnífica. No nos da un biopic al uso, no pasa de puntillas sobre asun­tos de mucho calado pero tampoco se en­tretiene innecesariamente, no pretende ex­plicar una Guerra Civil en la que todos perdie­ron. Me gusta que, sin ese didactismo pue­ril tan extendido, muestre que hubo quien se hizo mejor, quien peleó de buena fe, quien se aferró al odio, quien aprovechó para ajus­tar cuentas miserablemente, barbarie en ro­jo y en azul, a la izquierda y a la derecha, en un país capaz de lo mejor y de lo peor.

Joffé y su equipo -porque el cine es un tra­bajo de equipo, para bien y para mal- han lo­grado una gran película, conmovedora y apa­sionada, pensada para un público muy am­plio. Una historia matizada, sin prejuicios, contada por un inglés de 66 años, judío, de izquierdas y agnóstico, que te da algo que no esperas. Sobre todo si eres español, tan da­dos como somos a los blancos y los negros, al “esto es lo que hay porque lo digo yo y que no me vengan con películas”.

 

Alberto Fijo
Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor