Inicio Críticas películas El ladrón de palabras

El ladrón de palabras

Brian Klugman y Lee Sternthal debutan con una irregular pero interesante historia de amor y libros, donde brilla como casi siempre ese gran actor llamado Jeremy Irons.

 Brian Klugman, Lee Sternthal   Antonio Calvache  Montaje: Leslie Jones   Marcelo Zarvos   Bradley Cooper, Jeremy Irons, Dennis Quaid, Olivia Wilde, Zoë Saldana, J.K. Simmons, Nora Arnezeder, Ben Barnes Distribuidora: DeAPlaneta  97 minutos  Mayores de 16 años (S) 

- Anuncio -

EE.UU. (The Words) 2012. Estreno: 31/10/2012

Vidas cruzadas

Tres escritores con una historia cruzada: un anciano que escribió una obra autobiográfica en el Pa­rís de la posguerra, un joven que saltó a la fama con una sorprendente novela y un maduro literato que da conferencias sobre sus libros. Y entremedias la re­lación entre vida y ficción. Y tres historias de amor. Y una guerra. Y una muerte. Y una decisión que cambia la existencia. Y libros. Y palabras, muchas­ palabras. En resumen, un melodrama en toda re­­gla, una de esas películas río que te llevan de una his­­toria a otra.

Es curioso el proceso de gestación de esta pelícu­la que parte de un bloqueo creativo de dos jóvenes guio­­­nistas, de una conversación sobre Hemingway que, al parecer, extravió alguno de sus textos, y de un interrogante: ¿qué pasaría si un escritor perdie­ra su obra?

Diez años tardaron Brian Klugman y Lee Sternthal en llevar esta historia a la pantalla. Es su pri­me­r largometraje y tienen detrás a una parte del equi­­po de producción de esa pequeña joya que es Mar­­gin Call.

Aquí estamos también ante una pelícu­la independiente, que se cocinó en los laboratorios de Sundan­ce, pero que se viste con ropas de melodrama clá­sico e incluso cine de época.

¿El resultado? Una cinta de guión tramposo, que re­­vela las carencias de una pareja de directores noveles (entre otras, un escaso sentido del ritmo) y la fal­ta de presupuesto (es difícil rodar una película his­­tórica con estrategia de producción indie), pero con algunos aspectos salvables que la convierten en un producto digno.

Jeremy Irons, un lujo

En primer lugar, hay una historia -o dos, o tres, se­­gún se mire- que mantienen el interés (especialmente las dos primeras). Mezclar literatura y cine sue­­le ser apostar sobre seguro, más aún si el cóctel se adereza con un par de historias románticas, un acon­­tecimiento trágico y un dilema ético.

Por otro lado, el reparto es solvente y tener a Jeremy Irons es un lujo que tira de un tramo importante de la cinta.

En tercera instancia, el melodrama es un género ac­­tualmente arrinconado a la pequeña pantalla y siem­­pre es una buena noticia que se asome a la gran­­de. No discutiré a quien juzgue The Words con más dureza -tiene donde agarrarse-, pero a veces a una película lo único que se le pide es que te cuen­te una historia… Y ésta lo hace.

Ana Sánchez de la Nieta