El vuelo (Flight): Vuelta a la realidad

El director de Regreso al futuro deja la animación después de doce años de despropósitos y acierta con un drama a la altura de sus mejores películas. 

El capitán Whip Whitaker (Denzel Washington) es un piloto comercial que goza de un gran prestigio en la aerolínea en la que trabaja desde hace años, a pe­sar de ser alcohólico, drogadicto y mujeriego. Sin em­bargo, un complicado vuelo pondrá al límite su ta­lento y reflejos, además de amenazar su imagen de pro­fesional honesto e intachable.

Desde que en el año 2000 Robert Zemeckis roda­se Náufrago, una de sus mejores películas, este ami­go y socio habitual de Steven Spielberg (¿Quién en­gañó a Roger Rabbit?, Regreso al futuro) se ha dedicado plenamente a la animación digital con escaso éxi­to (Polar Express, Beowulf, Cuento de Navidad). Ni técnica, ni artísticamente estas carísimas películas pudieron acercarse a la calidad que en las últimas dé­cadas ha impuesto la productora Pixar.

Algún buen amigo de Zemeckis ha debido darle el con­sejo de volver a la imagen real con la que logró 6 Os­car por Forrest Gump. El vuelo (Flight) parte de una his­to­ria verídica que ha sido dramatizada para mostrar un viaje a lo más degradante del alma humana. Den­zel Washington, que llevaba años deambulando por el cine comercial más prototípico (Asalto al tren Pel­ham 123, Imparable, El invitado), se luce con un per­so­naje muy matizado que, a pesar de sus mise­rias, nun­ca deja de conmover y caer bien al espectador.

El guión del especialista en cine deportivo John Ga­tins (Coach Carter, Hardball, Acero puro) sabe acom­pañar al personaje principal con secundarios muy bien definidos e interpretados por Don Chead­le, Kelly Reilly (mujer de Watson en Sherlock Holmes, de Ritchie) y Melissa Leo (una aparición brevísima, pero magistral). Gracias al medido libreto, el rit­mo de la historia aguanta muy bien el generoso me­traje.

Zemeckis demuestra que sabe dirigir escenas de acción como pocos (los 15 minutos del vuelo son trepidantes), y también planificar y dar el tempo nece­sa­rio a las escenas dramáticas. La partitura mi­nimalista de su compositor habitual (el maestro Sil­vestri) aporta la intensidad y emoción justas a la his­toria. Y se agradece que cada vez más directores se atrevan a prescindir de la música en una esce­na de acción que ya tiene sonoridad e impacto emo­cio­nal suficiente.

Sorprenden, en una película tan profunda y medi­da, los 10 minutos iniciales en los que se cuenta la de­gradación de los protagonistas de una manera tan sim­ple, mecánica e impersonal. Este innecesaria zafiedad daña también al personaje de John Goodman, que no sale en ningún momento de su cliché de camello gordo y hortera.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Don Burgess
  • Montaje: Jeremiah O´Driscoll
  • Música: Alan Silvestri
  • Distribuidora: TriPictures
  • Duración: 138 minutos
  • Público adecuado: Mayores de 18 años (XD)
  • Estreno: 25/1/2013

EE.UU. (Flight, 2012)

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