En la niebla

Cruda reflexión sobre la condición humana en situaciones extremas que podía haber sido brillante. ***

Dirección y Guión: Sergei Loznitsa Fotografía: Oleg Mutu Montaje: Danielius Kokanauskis Música: Vladimir Golovnitsky Intérpretes: Vladimir Svirskiy, Vladislav Abashin, Sergei Kolesov, Nikita Peremotovs, Yuliya Peresild Distribuidora: Vértigo Público Adecuado: Duración: 127 m. Público Adecuado: +16 años (V)

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Alemania. Holanda. Bielorrusia. Rusia. Letonia. (In the fog / V tumane). 2012. Estreno: 8/3/2013

Perdidos en la niebla

El realizador ucraniano de documentales Sergei Loz­nitsa afronta por segunda vez una obra de ficción (la an­terior fue My joy, una crítica feroz a los países del Es­te). En este caso, adapta con fidelidad textual la novela V tumane, de Vasili Bykov, escritor de relatos bélicos: la­ historia de un hombre honrado que tra­ta de tomar una decisión moral en medio de la in­humanidad y el absurdo de la guerra. Loznitsa escribió el guión hace diez años. La película ha sido premiada en Cannes, Yerevan y­ Odessa.

La acción se sitúa en Bielorrusia, en 1942. Sushenia, em­pleado del ferrocarril, es acusado de participar en un sa­botaje contra un coronel alemán. Sus compañeros de cuadrilla son ahorcados en la plaza del pueblo pe­ro a él le­ proponen salvar la vida a cambio de delatar a los partisanos.
Comienza el film con un sensacional plano secuencia de­ la estación donde tiene lugar la ejecución que en ningún momento se nos muestra. A partir de ese mo­mento, Sushenia se convierte en un traidor para todos, en una víctima del sistema.

El detonante, el primer acto y el punto de giro atraen po­derosamente el interés del espectador, así co­mo el a­cierto al centrar el drama en la relación entre unos pocos per­sonajes, fuera de los campos de batalla, en un bosque su­mido en la niebla que es metáfora de la pesadilla de la­ guerra y de la dificultad para distinguir tanto las fronteras físicas, entre amigos y enemigos, como los contornos éticos cuando lo que prima es la supervivencia. Tam­bién, la maravillosa fotografía de Oleg Mutu (4 meses, 3 semanas y 2 días), repleta de tonos ocres y verdes.

Sin embargo, la extrema morosidad del segundo ac­to, el­ seguimiento de las erráticas idas y venidas de los protagonistas por el bosque, sin cortes de planos, sin movimientos de cámara; y la acción no lineal, cons­tantemente interrumpida por flashbacks y fundidos a­ negro, frenan el ritmo del relato, dejándonos a no­so­tros también perdidos en una espesa niebla, más pa­recida a la somnolencia y al tedio que al existencia­lis­mo que se propone.

Así las cosas, el final impactante, aunque previsible, ca­si se implora para que el suplicio acabe. Es una pena, por­que la propuesta de esta cruda reflexión sobre la con­dición humana en situación extrema es muy interesante. Pero una película de ficción no es una novela, y tampoco un documental.

Cristina Abad

Web oficial de la película

Cristina Abad
Cristina Abad
Periodista. Máster en Guion, Narrativa y Creatividad Audiovisual por la Universidad de Sevilla