Holy motors: Prescindible psicodelia surrealista

Holy motors: Reflexión metacinematográfica de Leos Carax, con algunos chispazos de lucidez y toneladas de repeticiones. 

Escribir sobre Holy Motors no es fácil. El crítico tiene que dejar de lado prejuicios, jugar la carta de la libertad de juicio, arriesgarse a que le excomulguen y a que le nieguen el derecho a respirar y terminar enarbolando la bandera de “la crítica es un género de opinión y como tal subjetivo” para poder seguir viviendo.

Decía que escribir sobre Holy Motors no es fácil y se me olvidaba un pequeño detalle: lo que no es fácil es escribir mal sobre Holy Motors, no rendirse incondicionalmente ante el talento, la prosa y la poesía de Leos Carax.

Si dices algo negativo, un tanto por ciento de la crítica levantará una ceja con desconfianza y si, ya en tono coloquial, concluyes que no la ves para tanto ditirambo, algún purista puede morir de un infarto o simplemente llamarte tonta (que fue la contestación de un par de tuiteros cuando dije lo que me parecía Holy Motors, y esto es real no literatura).

En cualquier caso, enarbolando todas las banderas anteriores y reconociendo que, a lo mejor me falta el paladar exquisito privilegio de algunos, Holy Motors me parece una rallada mental con algunos aciertos y más humo que una hoguera.

La película sigue a un individuo -actor- que viaja en una limusina y entra y sale en la vida de personajes diferentes. Reconozco que la idea, aunque no descubra la pólvora, es buena y que hay pasajes de una gran fuerza visual y alguna pieza sugerente pero, después de dos o tres personajes, y mientras la peli sigue girando en el mismo eje, empiezo a aburrirme. No consigo conectar lo más mínimo con el protagonista, un ser repulsivo donde la humanidad entra solo en contadas excepciones.

Y, sí, que nadie se preocupe… entiendo que es una reflexión metacinematográfica, con cientos de guiños cinéfilos… pero me sigue pareciendo un viaje excesivamente incómodo para llegar a un lugar extraño, psicodélico y, en el fondo, bastante innecesario. Y mediando un camino tan largo como el que separa Holy Motors de una obra maestra. Y ahora, podéis dispararme o quemarme en la hoguera de antes.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Yves Cape, Caroline Champetier
  • Montaje: Nelly Quettier
  •  País: Francia/ Alemania
  • Año: 2012
  • Distribuidora: Avalon
  •  115 minutos