Un plan perfecto: Una comedia ligera

Un plan perfecto: Medianeja comedia gamberra de Michael Hoffman escrita por los hermanos Coen. 

Que es un guión de los hermanos Coen está muy claro. Que no lo hayan querido rodar ellos mismos, también. La película es un serie B de golpe perfecto con unos actores formidables que defienden unos personajes que son la esencia de una historia muy escasita, muy poca cosa.

El tono gamberro de los Coen en películas desmadradas como Quemar después de leer está presente en las aventuras del experto en arte (Colin Firth, perfecto para variar), empleado por un millonario odioso (qué grande es Alan Rickman, incluso cuando se autoparodia), que trama una venganza contra su jefe en la que juega un papel primordial una ruda rubia tejana (Cameron es graciosa y guapa a rabiar, maldito botox que no necesitaba en absoluto y que la deforma grotescamente) que trabaja en una fábrica y se divierte como vaquera en rodeos pueblerinos.

Con la baza del contraste de estereotipos (el impecable bristish de nariz levantada y la rubia cascabelera), los Coen juegan sus cartas y logran entretener al espectador en una partida con algunos gags muy divertidos, otros muy chuscos y una trama construida con habilidad.

Quedan muy lejos comedias maravillosamente inteligentes como Oh Brother. Hace mucho que los Coen han dado un bajonazo monumental. Espero que se recuperen porque han hecho películas buenísimas. De esta película ligerita me quedo con dos detalles de guión formidables. No los digo porque son argumentales a tope: que los descubran los que la vean.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Florian Ballhaus
  • Música: Rolfe Kent
  • Montaje: Paul Tothill
  • País: EE.UU.
  • Año: 2012
  • Distribuidora: eOne
  • Duración: 89  minutos
  • Público adecuado: Mayores de 16 años (X-D)
  • Estreno: 15/2/2013

Gambit

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