Descubriendo Nunca Jamás (Finding Neverland): Hadas, osos y sueños

Hay dos mundos muy distintos. Uno es el mundo de la realidad, y de ese no hace falta hablar porque es evidente… Pero hay otro mundo que nadie percibe si el artista guarda silencio. De ése es del que debemos hablarle a la gente”. En una conversación con André Gide, Oscar Wilde establece así la existencia de un universo fan­­tástico que esconde la esencia de la creación. Un mundo que necesita una mirada pa­ra ser único sobreviviendo a épocas de cerra­zón y formalismo. Son los Neverland con los que cada uno soñamos.

Si la historia de Peter Pan es un oasis imaginativo en el segundo mundo del que nos ha­bla Wilde, Finding Neverland se ocupa de cómo James Mathew Barrie llegó hasta él. Su célebre obra Peter Pan o el niño que no quería crecer (estrenada el 27 de diciembre de 1904 en Londres), convierte a la razón en abstracción, al sentido en vacío, y así sólo el poder de la imaginación es capaz de trascender la realidad inmediata.

Con este espíritu, Marc Foster (alemán de 36 años, afincado en EE.UU. desde 1990 cuando fue a la Universidad de Nueva York a estudiar cine) se acerca a la figura de Barrie. El director de Monster’s ball ha cambiado de registro decantándose ahora por una adaptación de la obra teatral The man who was Pe­ter Pan, de Allan Knee, que se convierte en un dulce paseo por la vida del autor convertido en genio gracias al personaje de Peter Pan.

Descubriendo Nunca Jamás (2004), de Marc Foster
Descubriendo Nunca Jamás (2004), de Marc Foster

La sólida interpretación de Johnny Deep carga de pequeños matices mágicos a Barrie, que es el eje de una historia con conflicto dra­mático bien definido: la aventura de un hombre que no quería crecer. Convertido en héroe, el creador de Peter Pan contrasta con el esquematismo de la época eduardiana de la Inglaterra de principios de siglo XX, y ofre­ce una visión moderna de la manera de entender la sociedad. A modo de cuento, los personajes principales parecen escapar de la vida real, desde la bella viuda Sylvia Llewe­lyn Davies -que interpreta de manera más que correcta Kate Winslet– hasta la malvada Emma du Maurier (una estupenda Julie Chris­tie), con la gran aportación de Dustin Hoffman en su papel de Charles Frohman, co­nocido como “el Napoleón del teatro”.

El gran acierto del cásting es equiparable al del diseño de producción de Gemma Jack­son y al trabajo fotográfico de Schae­fer. Todo contribuye a entrelazar el mundo real con el mundo en el que se puede fotografiar todo lo imaginable, el de la imaginación. Colores brillantes, grandes travellings, efectos especiales, encuadres sorprendentes y una música muy adecuada logran una atmósfera de ensoñación siempre presente en una pe­lícula que tiene momentos exquisitos (co­mo el inglés de la versión original), extravagantes y fantásticos.

Durante ciento seis minutos los espectadores creerán en las hadas.


Descubriendo Nunca Jamás (Finding Neverland)

Reino Unido/EE.UU., 2004

Ficha Técnica

Fotografía: Roberto Schaefer Montaje: Matt Chessé Música: Jan A.P. Kaczmarek Distribuidora: Buena Vista Estreno en España: 11.02.2005

Reseña Panorama
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Laura García Pousa
Laura Pousa es guionista y doctora en Historia del Cine por la Universidad Autónoma de Madrid