Frozen river (Río helado): Talento y sensibilidad

Ray Eddy (Melissa Leo) está a punto de comprar la casa de sus sueños para su pequeña familia. Pero su marido, gran aficionado a las apuestas, huye con el dinero y la deja arruinada y sola con los niños.

Mientras trata de encontrar a su marido, Ray conoce a Lila Littlewolf (Misty Upham), una chica mohawk que le propone una manera de ganar dinero fácil con el contrabando de seres humanos atravesando el hielo quebradizo y peligroso de la frontera.

Estamos ante una de las mejores películas del año, que se une a otras dos grandes sorpresas, The visitor y Distrito 9. Películas que, partiendo de artistas desconocidos y presupuestos pequeños, han demostrado el talento y la sensibilidad del que carece gran parte del reciente cine oscarizado (El lector, Mi nombre es Harvey Milk).

Frozen river costó apenas un millón de dólares, ingresando casi tres sólo en Estados Unidos. Además la película fue nominada a los Oscar y obtuvo el Gran Premio del Jurado en Sundance.

Es una película digna del mejor Sundance, con un argumento crudamente realista y unos actores prácticamente desconocidos. Pero esta vez, la calidad narrativa es especialmente llamativa. Es difícil encontrar una historia tan matizada y emotiva, tan magistralmente interpretada (Melissa Leo ha sido muy alabada y con razón, pero Misty Upham está igualmente sensacional en su retrato).

Courtney Hunt da fuerza visual al relato con una cámara en mano justificada y creativa. Hay planos sensacionales de la frontera helada que son utilizados como refuerzo dramático y explicativo de los personajes: dos mujeres que se pasan la película al borde del precipicio. Esta precariedad se expresa también de manera sutil en el maquillaje de las actrices, el diseño de producción (las casas de chatarra rodeadas de hielo y nieve hablan por sí solas), y el guión que incluye detalles mínimos muy significativos (el olor a palomitas de la casa, el juguete soñado, la fianza de la casa).

Todos estos detalles hacen que las actrices no tengan necesidad de llorar para mostrar el dolor y la soledad de sus vidas (lágrimas obligatoriamente contenidas de madres que no quieren transmitir esos sentimientos a sus hijos). Igualmente la banda sonora (prácticamente invisible) acompaña con discreción a la historia, conmoviendo en los momentos álgidos de la película.

Por otro lado, se agradece el magnífico y simbólico final, que aporta algo de esperanza a esta cruda historia. Esto hace que la película se desmarque todavía un poquito más del resto de cine realista actual, generalmente deprimente y nihilista, y se acerca a un cine necesario y luminoso que no veía desde La vida secreta de las palabras de Isabel Coixet.

Ficha Técnica

  • País: EE.UU. (Frozen river, 2008)
  • Reed Morano
  • Kate Williams
  • Peter Golub, Shahzad Ali Ismaily
  • Sagrera
  • 97 minutos
  • Adultos