Fundido a negro: ¿Orson es el asesino?

En plena tumultuosa posguerra italiana, Orson Welles, que acaba de protagonizar un sonado divorcio con Rita Hayworth, está rodando una pésima película en los estudios romanos de Cinecittà. Mientras intenta conseguir financiación para dirigir Othello, el célebre cineasta se ve envuelto en un extraño asesinato que ocurre en pleno rodaje.

Además del autor de la música, son muchas las cosas que comparte Fundido a negro con la reciente Hollywoodland: un caso de asesinato en ambiente cinematográfico y una estética de cine negro. Por otra parte, si en Hollywoodland Ben Affleck sorprendía con una más que notable actuación encarnando a George Reeves, aquí Danny Huston consigue algo todavía más complicado: hacer creíble su interpretación de Orson Welles (bastante más conocido y mejor actor que el Superman televisivo).

La primera hora de Fundido a negro es ejemplar. La historia, basada en una novela del cineasta y ensayista Davide Ferrario (Doppo mezzanotte) adaptada por Oliver Parker y John Sayles, ensambla con soltura datos y personajes reales y ficticios. La ambientación es soberbia y el internacional reparto funciona como un reloj suizo. Además, Parker utiliza en los dos primeros tercios de metraje un tono ligero -el del rodaje de la película- que imprime ritmo a la trama policíaca-política y frescura a la historia sentimental.

El problema viene precisamente al final, cuando el director de Un marido ideal opta por centrarse en el drama político y, por consiguiente, por el cambio de tono. Es entonces cuando la historia se vuelve mucho más negra, se empantana y la película pierde fuelle.

A pesar de este fallido tramo final, queda un producto de buen nivel y probablemente una de las apuestas de más calidad en el empeño por recuperar el brillo del cine negro.

Ficha Técnica

  • País: Reino Unido (Fade to Black, 2006)
  • Fotografía: John de Borman
  • Montaje: Guy Bensley
  • Música: Charlie Mole
  • Duración: 104 min.
  • Público adecuado: Adultos (VSD)
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