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Gett: El divorcio de Viviane Amsalem [7]

Denso y oscuro drama, magníficamente escrito, sobre una mujer judía que trata de conseguir el divorcio.

Director y guion: Ronit Elkabetz, Shlomi Elkabetz. Fotografía: Jeanne Lapoirie. Montaje: Joel Alexis. Intérpretes: Simon Abkarian, Gabi Amrani, Dalia Beger. 

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Duración: 115 min. Distribuidora: Festival Público adecuado: +18 años

 Gett. The Trial of Viviane Amsalem. Israel -Francia. 2014. 

Huída imposible

Hay títulos que resumen una sinopsis. Como éste. Lo que cuenta Gett: El divorcio de Viviane Amsalem es exactamente el divorcio de una mujer judía llamada Viviane. No hay subtramas, ni más escenario que el del juicio de divorcio, ni más personajes que un hombre, una mujer, sus respectivos abogados, los jueces y unos pocos testigos.

Una película minimalista, rodada con escasos recursos económicos y una sobriedad estilística que roza lo espartano: no hay música, no hay apenas movimiento de cámara y solo tres o cuatro momentos dramáticos –interpretados a grito limpio- quiebran una narrativa de tonomonocorde. A pesar de esto, Gett atrapa al espectador desde el primer momento por dos notas básicas que, a pesar de ser tan básicas, no se encuentran en todas las películas. Un guión muy bien escrito y unas soberbias interpretaciones.

El guion, denso y circular, muy oriental, va cocinando la historia a fuego muy lento pero sin dejar nunca de mover la cuchara. Poco a poco vamos conociendo las motivaciones de ella para pedir el divorcio y la compleja personalidad de él, enrocado en el no, y vamos distinguiendo a los jueces y acumulando los datos de los testigos.

La inteligencia del guion está en presentar una dura crítica a la cultura y religión judía (que eso es –no nos engañemos- Gett) envuelta en una investigación policiaca: el espectador trabaja durante toda la película, tratando de saber quién es el bueno, quién el malo y sobre todo por qué cada uno es quien es. Que la crítica esté envuelta en un clima de thriller no quita contundencia al juicio –demoledor- como demoledora es la visión que se da del matrimonio: una cárcel de la que hay que escapar cuanto antes.

Esta densa, oriental y oscura historia nunca hubiera llegado a buen puerto sin el apoyo de un magnífico elenco de actores que aportan matices muy interesantes a sus personajes.

 

Ana Sánchez de la Nieta