Good bye Lenin!

Dirección: Wolfgang Becker Guión: Wolfgang Becker y Bern Lightenberg Fotografía: Martin Kukula Música: Yann Tiersen Intérpretes: Daniel Brühl, Katrin Sab, Chulpan Khamatova, María Simon Montaje:Katja de Bock y Andreas Schreitmüll Distribuidora: Wanda Films

Alemania, 2003. Estreno en España:7.11.2003

Un planteamiento original

- Anuncio -

Premio Ángel Azul a la mejor película europea en el pasado Festival de Berlín, este film se ha convertido en un fenómeno social en Alemania, donde ha hecho una excelente taquilla. Su director y coguionista, Wolfgang Becker, nacido en la ex RFA en 1951, ha contado con la excelente Katrin Sab, nacida en la ex RDA en 1956. Destaca poderosamente la originalidad del planteamiento. En 1989, la señora Kerner es una convencida del socialismo real. Como ciudadana del Berlín comunista,vive entregada al partido y a la difusión de su doctrina. Un infarto la deja en coma en 1989, poco antes de la caída del muro. Su hijo Alex se verá obligado a urdir una rocambolesca estratagema para que su madre no sufra un shock al despertar del coma y comprobar los cambios sufridos tras la desaparición del telón de acero.

Becker ha imaginado una buena idea que le permite, en clave de farsa tragicómica, rebobinar la reciente historia de las dos Ale­ma­nias. Con un guión no excesivamente brillante, a ratos elemental y a ratos sutil, la película se apoya en una puesta en escena tremendamente eficaz por su capacidad de evocación, algo parecido al fenómeno Cuén­tame en España. Los actores, muy bien elegidos y dirigidos, derrochan simpatía y naturalidad. Hay situaciones muy divertidas que ejemplifican el absurdo de la dictadura comunista, sí, pero también la patética vacuidad del modelo capitalista.

Estamos ante un muy buen argumento que degenera al convertirse en historia. La idea inicial de Good bye Lenin! propicia situaciones muy divertidas, como la trama de los informativos en video o la aparición del astronauta. Se entiende que a los alemanes que han vivido la caída del comunismo les seduzca el enfoque, e incluso que les entre una incontenible hilaridad nostálgica. Para los que no somos alemanes la película es simpática, pero no despierta especial entusiasmo y resulta demasiado larga. Quizás porque el esquematismo de la historia te lleva a ser espectador complaciente de unas situaciones más o menos cómicas, a las que falta un hilo conductor más consistente.

 

Alberto Fijo
Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor