Good: Más actual de lo que parece…

Alemania, años 30. John Halder es un profesor universitario de Litera­tura dividido entre sus clases y la atención a su familia. Está casado con una mujer bastante excéntrica que pasa horas tocando el piano, tiene dos hijos pequeños y cuida a su madre, una anciana casi demente. Años atrás Halder había publicado una novela en la que defendía la eutanasia. Los nazis ven en esta obra algunos elementos útiles para divulgar sus ideas y le piden consejo al profesor que, hasta ahora, había rehusado afiliarse al partido. Poco a poco, y al mismo tiempo que empieza una relación amorosa con una estudiante, Halder va introduciéndose en el gobierno nazi ante la sorpresa de su mejor amigo, un psiquiatra judío.

Basada en la obra teatral de C. P. Tay­lor, Good es una interesantísima reflexión sobre el declive moral de un hombre que empieza siendo «bueno» pero que, por falta de convicciones y voluntad, aca­ba apoyando un régimen criminal. La historia de John Halder, un honrado profesor y padre de familia que va alejándose de sus ideales por culpa de decisiones aparentemente intrascendentales, sirve para reflejar a una parte de la sociedad alemana que no fue consciente de la barbaridad que apuntalaban hasta que era demasiado tarde. Yendo más lejos, el protagonista de la película -el actor ju­dío Viggo Mortensen, que realiza una convincente interpretación en un papel muy alejado a los que tiene acostumbrado al público- señala que la película no habla estrictamente de los nazis, sino de «gente que toma decisiones y se equivoca cada día; son precisamente las peque­ñas decisiones las que le pueden cambiar la vida a uno».

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Good está bien escrita y hay diálogos sensacionales. Está rodada sin complicaciones pero con corrección, y el reparto que acompaña a Mortensen está impecable. Sin embargo, a esta película le falta algo para ser redonda. Probable­mente esta compleja reflexión hubiera necesitado un director más experimentado. Al realizador brasileño Vicente Amo­rim (casi desconocido fuera de su país) el proyecto le viene grande. Y esto se nota en la falta de fuerza de algunas escenas, en su miedo a agotar algunas tramas (lo que diluye la intensidad del planteamiento crítico del filme) y, sobre todo, en un confuso y extraño final, sin duda lo más flojo de una película notable a pesar de todo.

Ficha Técnica

  • País: Reino Unido/Alemania, 2008
  • Fotografía: Andrew Dunn
  • Montaje: John Wilson
  • Música: Simon Lacey
  • Duración: 96 m. Jóvenes
  • Distribuidora: Flat Cinema
  • Estreno: 22.V.2009
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