· Crítica Hamilton | Estreno 3 de julio de 2020.

· Hamilton tiene el mérito de partir de un libreto que no es otro que un libro enjundioso de Ronald Chernow, la biografía de Alexander Hamilton, publicada en 2004.

Hamilton: Un musical en casa

Disney+ estrena en su plataforma el registro de una representación del musical Hamilton. El músico Lin-Manuel Miranda, neoyorquino de 40 años, es el compositor e interprete del personaje principal.

Obviamente no se trata aquí de valorar la calidad del musical en sí mismo considerado sino más bien la película o el registro del musical para ser visto y oído en un entorno doméstico. Hago esta precisión porque no es la primera vez que un musical se lleva al cine o se vende en DVD su versión audiovisual.

Seré claro desde el principio: Hamilton me parece una mala película, aunque sea un musical muy valioso. Hacer una afirmación como ésta, puede parecer una manera de atraer la atención en un contexto casi generalizado de elogios. No pretendo nada parecido. Para mí, Hamilton es (debe ser) una película más y las herramientas con las que juzgo son las que empleo con cualquier otra película, incluyendo aquellas que pertenecen al género musical.

Una función filmada en 2016

La opción de los productores ha sido filmar una representación con presencia de público en junio de 2016 en el Richard Rodgers Theatre de Broadway. El director de escena, Thomas Kail, es el director de la «película» y el elenco es el que estrenó la obra en 2015.

Aunque pueda parecer contradictorio con la afirmación anterior (es una película discreta), me parece que Hamilton enlatado es un buen espectáculo, muy especialmente para los que no han tenido ocasión de asistir a una representación del célebre musical, especialmente y aún más para los que han escuchado las canciones que componen el disco (el célebre The Hamilton Mixtape como lo llama Miranda que, en realidad, es la semilla del musical donde Miranda va acumulando temas, aunque como disco salga en 2016. Basta escuchar a Miranda en la Casa Blanca en 2009 para entender esta manera de proceder).

Nuestra posición como espectadores es la propia de un teatro, el patio de butacas. Desde ahí tenemos una imagen y un sonido aceptables y razonablemente representativos de la función en vivo y en directo. El registro acusa los problemas lógicos de rodar durante una representación con la limitación que supone no poder emplazar cámaras o moverlas de manera que dificulten el desarrollo de la función. Por otro lado, la fotografía trabaja con la iluminación escénica, que genera escenas con un intenso tono azulado.

Las 2 horas y 40 minutos de duración se me hacen largas y, por momentos, tediosas. Pero no será necesario insistir en que muchas personas no han tenido ni tendrán la oportunidad de asistir al espectáculo en vivo…

La mano derecha de Washington en la Guerra y el primer Secretario del Tesoro

Miranda acomete la historia del primer Secretario del Tesoro de EE.UU., estrecho colaborador de Washington en la Guerra de la Independencia. Hamilton fundó el primer banco nacional. Su vida profesional se entrelaza con la familiar. Hamilton se casa con Elizabeth (Eliza) Schuyler y tienen 8 hijos. El musical mezcla la vida política con la relación de Hamilton con su esposa, su cuñada y otra mujer neoyorquina. Hasta ahí puedo y debo contar, aunque Miranda es audaz al contar en los cinco primeros minutos casi todo lo que va a ocurrir.

Aunque obviamente respete opiniones distintas a la mía, la música de Hamilton no me parece especialmente brillante y la encuentro pesada con tanto rapeo popero. Las piezas más brillantes para mí las interpretan las hermanas Margaret y Eliza y el antagonista y finalmente matador, Burr. Renée Elise Goldsberry (Margaret) es una cantante excelente y una actriz muy eficaz, Phillipa So (Eliza) tiene una voz y una manera muy hermosas de cantar y Leslie Odom Jr. (Burr) tiene mucha fuerza y un dinamismo colosal. Miranda no tiene un día especialmente bueno porque suena mucho mejor en otros registros.

La puesta en escena, con un decorado que hábilmente se mantiene durante toda la función, es arriesgada por el peligro del aburrimiento, pero hay que reconocer que funciona. Se maneja bien la iluminación y se saca bastante partido a las plataformas giratorias. Lo más flojo del espectáculo son las coreografías que normalmente se mueven en el rango de lo elemental.

Son brillantes los recitativos que usan el rap y el hip hop no solo para contar asuntos infrecuentes en un musical, sino para ganarse la complicidad del público con guiños y bromas que interpelan al patio de butacas. Los elementos de repetición, los leitmotiv de origen wagneriano que adornan la evolución de cada personaje protagonista para crear conflictos internos que luego mutan a conflictos de relación están muy bien trabajados (es un asunto que estudia con su gracejo habitual y una notable didáctica el youtuber Jaime Altozano en un análisis de 2018).

El hombre que pudo reinar

Hamilton, de algún modo, es el hombre que pudo reinar. Y es una buena historia teniendo en cuenta que el partido que fundó, el Federalista, dominó la política norteamericana durante una década. Hamilton es uno de los actores imprescindibles en el nacimiento de la Constitución, del modelo económico estadounidense y de instituciones tan relevantes como la Guardia Costera.

En suma, se entiende el entusiasmo norteamericano ante un musical que ha obtenido innumerables premios y que recibió el apoyo directo de la Casa Blanca (2009 y 2016) ocupada en ese momento por el presidente Obama. Quiero suponer que de asistir en vivo a una representación, mi admiración sería mucho mayor de la que tengo por esta película que, en realidad y para entendernos, no es una película.

Las comparaciones no son odiosas. Me parece que son necesarias. Y ahora me refiero a películas que son musicales llevados al cine: West Side Story me parece una obra maestra, a años luz del resto. Me gusta bastante My Fair Lady de Loewe y Lerner. Los musicales de Andrew Lloyd Webber y Claude-Michel Schönberg me resultan empalagosos en general, aunque tienen buenas canciones.

Hamilton tiene el mérito de partir de un libreto que no es otro que un libro enjundioso de Ronald Chernow, la biografía de Alexander Hamilton, publicada en 2004. Es justo señalar que las piezas teatrales de Oscar WildeShaw o Victor Hugo se prestan más a un musical que la prosa del historiador Chernow.

*Resulta asombroso que Disney+ tenga la ocurrencia de estrenar Hamilton con subtítulos en inglés. Caramba, no es tan difícil subtitular en español.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Declan Quinn
  • Montaje: Jonah Moran
  • Música: Lin-Manuel Miranda
  • Diseño de producción: David Korins
  • Vestuario: Paul Tazewell
  • Duración: 160 min.
  • Distribuidora: Disney+
  • EE.UU., 2020
  • Estreno: 3.7.2020