Hamnet: La sombra de Shakespeare

· Crítica de Hamnet | Estreno 23 de enero de 2026.
· Entiendo la fascinación con la que muchos espectadores terminarán este largometraje que conecta de manera magistral el arte y la vida, el amor y la redención, la filiación y la pérdida.

En la década de 1580, una pareja que vivía en Henley Street (Stratford) tuvo tres hijos: Susanna y Hamnet y Judith, que eran gemelos. Hamnet, el niño, murió en 1596 a los once años. Cuatro años más tarde su padre escribió una obra de teatro titulada Hamlet. Así empieza la novela original de Maggie O’Farrell y su adaptación cinematográfica. A partir de ahí, Chloé Zhao (Nomadland, The Rider) reordena la historia inicial y más desconocida de la vida familiar de William Shakespeare.

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Desde su estreno oficial en el Festival de Cine de Toronto y su pase en la Seminci de Valladolid, Hamnet suena como la gran favorita para los próximos Oscar, con una principal competidora; Una batalla tras otra, el último delirio de Paul Thomas Anderson. Es evidente que se trata de dos películas antagónicas, en las que parece que Chloé Zhao parte con bastante más unanimidad.

La vida de William Shakespeare ya había sido retratada por el cine y la televisión en varias ocasiones en los últimos años en películas como Shakespeare enamorado (probablemente el Oscar a la mejor película más discutible de los años 90) y Will, la superficial ficción norteamericana producida en 2017 por TNT. En estas dos producciones se presentaba al veinteañero dramaturgo como un creador único y pasional, con una lectura muy evidente de su vida a partir de su producción teatral. Chloé Zhao evidentemente se mueve en otro registro, aunque en la primera media hora de película insiste demasiado en el romanticismo pasional e instantáneo entre el protagonista y su futura mujer, Anne, una campesina con una sensibilidad especial.

Aunque en este tramo inicial ya destacan las interpretaciones de Paul Mescal y Jesse Buckley y la fotografía del polaco Lukasz Zal (colaborador habitual de Pawel Pawlikowsky; Cold War, Ida), al guion le falta un punto de sutileza y complejidad en el desarrollo de personajes, algo que no sucedía en la novela.

Conforme la película avanza, las piezas empiezan a encajar poco a poco hasta llegar a un último tercio desbordante de intensidad dramática. El compositor Max Richter vuelve a utilizar su reconocible On The Nature of Daylight (que ya había aparecido en el extraordinario prólogo de La llegada, de Denis Villeneuve) en una de las escenas más emotivas que ha dado el cine en los últimos años.

Gracias a esta última parte, la película adquiere una categoría superior, exagerada por algunos al considerarla suficiente para otorgar la condición de obra maestra. Entiendo la fascinación con la que muchos espectadores terminarán este largometraje que conecta de manera magistral el arte y la vida, el amor y la redención, la filiación y la pérdida. Pero sigo pensando que la directora podría haber concluido con mayor rotundidad, una película que debería haber iniciado con más precisión y matices.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Lukasz Zal
  • Montaje: Affonso Gonçalves, C. Zhao
  • Música: Max Richter
  • Duración: 125 min.
  • Público adecuado: +18 años (X)
  • Distribuidora: Universal
  • Reino Unido, 2025
  • Estreno: 23.1.2026
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