Happy End: La depresión viene de Suecia

Happy End | Esta tercera película del sueco Björn Runge sigue el esquema argumental de sus anteriores trabajos: personajes maltratados por la vida que van de desgracia en desgracia pidiendo algo de oxígeno existencial.

Happy End esta bien dirigida y fotografiada (premiada en este apartado en el último Festival de Cine de San Sebastián). También los intérpretes suecos están muy matizados en su interpretación. Destaca el trabajo de Peter Andersson y David Cencik (protagonistas de las adaptación sueca de la trilogía Millennium) y el de la primeriza Anna Azcarate que interpreta a una madre que hace todo lo posible por sacar adelante a su hijo artista, que acaba de intentar suicidarse.

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La película termina con acierto y se desarrolla con cierta artesanía pero el argumento es tan cruel que resulta excesivo y difícil de creer. Además el tono es tan depresivo que la ternura de algunos personajes se ahoga en las constantes desgracias de la vida.

Sinopsis

Este drama sueco tiene como tema principal el maltrato físico y psicológico que se lleva a cabo hacia la mujer en determinados espacios de la sociedad actual. Aunque Jonna, Peter, Katrine, Asger y Mårten tienen importantes y relevantes vínculos entre sí, en todo momento evitan ser sinceros los unos con los otros, algo que queda patente a lo largo de la cinta. Todos ellos viven en un mundo de sombras, lleno de mentiras y falsedades.

Lo mejor: La interpretación.

Lo peor: El depresivo tono sueco de casi siempre.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Ulf Brantås
  • Montaje: Lena Runge
  • Música: Ebba Forsberg
  • Duración: 97 min.
  • Público adecuado: +18 años
  • Suecia, 2011
  • Estreno: 13.1.2012
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