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En Sundance y San Sebastián fue premiada y aplaudida esta optimista y emotiva radiografía de la juventud norteamericana que empieza a hacerse adulta. *****

HAPPYTHANKYOUMOREPLEASE, 2010 País: EE.UU. Dirección y Guión: Josh Radnor Fotografía: Seamos Tierney Montaje: Michael R. Miller Música: Jaymay Intérpretes: Josh Radnor, Kate Mara, Malin Akerman, Michael Algieri, Dana Barron, Richard Jenkins 100 m. +16 años (temática) Distribuidora: Avalon Estreno: 8.4.2011

Un aplauso merecido

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Seis jóvenes neoyorquinos entrecruzan sus vidas, amores y trabajos. Hay muchas du­das y vaivenes lógicos de una edad que em­pieza a escuchar de manera distinta las pa­labras “hipoteca”, “matrimonio”, “sueldo”, “futuro”…

En clave de comedia, esta película genera­cional fue una de las grandes sorpresas en el pasado festival de cine de San Se­bas­tián. Se agradece mucho encontrarse con diá­logos ingeniosos, actores prácticamente des­conocidos (excepto Kate Mara y Ri­chard Jenkins) pero elocuentes y espontáneos en su interpretación, y un ritmo endia­blado heredero de la mejor comedia nortea­mericana.

El responsable de esta acertada opera prima es Josh Radnor, un actor conocido sobre todo por protagonizar la serie Cómo cono­cí a vuestra madre. Rodada con el estilo des­peinado que tanto gusta en Sundance, la película no es una más del cine independien­te norteamericano. Es decir, no se suici­da el chico de 16 años, ni la madre pega a su bebé recién nacido mientras digiere su bi­berón de tequila y coca… No hay grandes tra­gedias pero sí grandes dramas de la clase media del siglo XXI que tiene techo y calefacción, pero carece de afecto y orientación en su vida.

Sin embargo, lo que podía ser otro Rea­li­ty bites, se convierte en una esperanzada mi­rada al futuro gracias a un análisis de la ju­ventud más profundo y matizado que el que suelen ofrecer la mayoría de las series y películas actuales que retratan esa etapa de la vida. No hay sólo sexo y deseo incontro­lado por tener y gastar en estos persona­jes que se podrían definir como unas buenas personas que procuran ser felices y hacer felices a otros. En el camino encontrarán a los jefes de recursos humanos, la publi­cidad agresiva que quiere animalizarles, el consejo de adultos sabios y adultos adoles­centes… Y es ahí donde tomarán las deci­siones que marcarán su futuro. La música de Jaymay da el tono indie y emotivo que la película requiere para mover a la reflexión y a la cercanía con los personajes.

La escena final de Kate Mara sonriendo a su porvenir refleja el tono vitalista de una generación que con frecuencia se autocom­padece sin motivo, pero que tiene gran­dísimas posibilidades que no tuvieron otras promociones. Como bien anuncia el im­pronunciable título, todo depende de mirar un poco más lejos (more), no aceptar una vida que no alcance el fin deseado (ha­ppy) y procurar valorar los logros y ayudas de los demás (thank y please).

Claudio Sánchez