Hellboy

Crítica de la película

Divertimento simpático, de género, con la pantalla saturada y muchas criaturas feas a las que pegar, en el que se echan de menos los conflictos morales del personaje

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Hellboy

· Esta nueva versión cinematográfica de Hellboy llega lastrada por las dos entregas anteriores, y todas ellas por el complejo Marvel que hacen fortuna con cada una de sus adaptaciones a la pantalla grande.

Peras al olmo

La historia comienza en tiempos del rey Arturo, siglo V, cuando el propio Arturo logra eliminar a una poderosa y malvada hechicera llamada Nimué. Quince siglos después vuelve para vengarse y Hellboy es la única criatura que puede detenerla; aunque también podría -harto de ser insultado por los humanos- pasarse a su bando y desatar un infierno.

Hellboy, creación de Mignola para la editorial Dark Horse, es un diablillo -literal- que vino a la tierra a través de una invocación fallida, y un humano decidió darle una oportunidad, y utilizar sus características especiales en la lucha contra el mal. Este disparate le sirvió a Guillermo del Toro para jugar con la estética y realizar dos películas de bella factura e interés diverso, se quedó sin historia en la primera entrega. Dark Horse no es Marvel ni DC Comics, Mike Mignola no es Stan Lee, Neil Marshall no es del Toro; añadimos “afortunadamente”. Todo esto sirva para situar la nueva versión cinematográfica de Hellboy, que llega lastrada por las dos entregas anteriores, y todas ellas por el complejo Marvel que hacen fortuna con cada una de sus adaptaciones a la pantalla grande.

Neil Marshall (Dog Soldiers) hace serie B básica, rápida, elemental, sangrienta, y eso es su Hellboy, aventuras rápidas, elementales, absurdas con una producción superior, a base de ordenador. Hay algunos actores buenos, hay humor básico, tiene mucho de comic para bien y para mal ya que el éxito de Marvel consiste en darle seriedad al todo, mientras que en este caso han apostado por reforzar el infantilismo de los trazos y de la trama. Los conflictos morales que sufre Hellboy: su humanidad, su destino, su “padre”, son despachadas como un chiste, y a toda velocidad. Tal vez sea lo más que puede dar de sí esta historia.

Si no se compara con las anteriores, queda como un divertimento simpático, de género, con la pantalla saturada y muchas criaturas feas a las que pegar, y otro intento de reflotar/apropiarse la leyenda artúrica para la industria del cine, el último grande habría venido con los Transformers.

Reseña Panorama
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Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.