Hereditary

Crítica de la película

Notable película de género del cortometrajista Ari Aster, con una Toni Collette que da un recital y probablemente haya hecho el mejor papel de su carrera

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Hereditary

· Hereditary es una obra de factura sencilla, cuidada, que demuestra una vez más que no hacen falta grandes medios sino buenas ideas para realizar una buena película.

Terror de manual

El primer largo de Ari Aster, cortometrajista, es una notable película de género, de terror. La historia en sí es sencilla: con la muerte de la abuela, la familia Graham padece una serie de acontecimientos inquietantes que alcanza un horrible clímax, para luego avanzar a toda velocidad hasta su inevitable -y estremecedor- final. Los Graham son un matrimonio de clase media, con dos hijos adolescentes. Annie es una artista que hace maquetas, la vemos continuamente replicando lo que tiene a su alrededor, su casa y entornos. Peter es un adolescente que solo piensa en chicas y en fumar marihuana; Charlie es una niña especial, por alguna enfermedad es ligeramente distinta, tanto física como psíquicamente, de las niñas de su edad. En cuanto a lo que sucede… es una película de terror.

He escrito en más de una ocasión que a nadie tiene por qué gustarle el terror; ahora bien, dentro de este género hay películas buenas, regulares y malas. Además hay diferentes tipos de terror. Ari Aster ha optado por seguir el impulso que han marcado películas como Babadook y It Follows, que se basan más en la alusión y en utilizar los sentimientos normales -nostalgia, arrepentimiento, culpa-, que en mostrar sangre y casquería. El resultado es una película muy inquietante.

La historia, hemos dicho, es sencilla, la forma es todo: en primer lugar la manera de dar información provoca angustia desde el primer momento; Aster multiplica los travellings lentos y significativos, inquietantes tanto cuando hay una persona en juego a la que se acerca o de la que se aleja, como si se trata solo de un lugar/objeto, de manera que es difícil saber si estamos ante una maqueta o ante el lugar/objeto representado, y cuál será su significado. Además, con frecuencia, se niega a dar el punto de vista del plano, lo que provoca la sensación de que hay -sin duda, porque es cierto- alguien más observando; a ello hay que añadir una planificación compleja, que dice mucho más de lo que cuenta la escena.

Hereditary
Hereditary (2018), de Ari Aster

A comenzar por el arranque mismo de la película: travelling hacia adelante desde una ventana (que tendrá mucha importancia a lo largo de la historia) hacia el exterior; interior, coche de Annie esperando inquieta, exterior, Steve que entra en la casa y le vemos asomar la cabeza por la trampilla de un desván, vemos las piernas de alguien, “date prisa, nos esperan”. Charlie se pone de pie, vemos su cara, inquietante… solamente después averiguamos que van al funeral de la abuela. El descubrimiento de la familia y sus hábitos se hace gradualmente y siempre con una sensación desasosegante.

La banda sonora es canónica, como toda la película por otra parte, es decir, acertadísima. Pero Aster cuenta con un as en la manga, Toni Collette, que da un recital y probablemente haya hecho el mejor papel de su carrera. Modelo de exprisividad, refleja y transmite toda una variedad de sensaciones y emociones. Junto a ella, Gabriel Byrne resulta un marido solvente, en su línea habitual. Alex Wolff encarna a Peter y lo hace muy bien, dados los problemas a los que se enfrenta (o de los que huye), y Milly Shapiro es una extraordinaria y terrorífica Charlie.

Una obra de factura sencilla, cuidada, que demuestra una vez más que no hacen falta grandes medios sino buenas ideas para realizar una buena película.

Reseña Panorama
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Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.