Antz (Hormigaz)

Dirección: Eric Darnell, Tim Johnson Voces originales: Woody Allen, Sharon Stone, Sylvester Stallone

EE.UU., 1998. Estreno en España: 6.11.1998

El mundo a vista de hormiga

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Hormigaz es el segundo largometraje de animación por ordenador producido en la historia del cine tras Toy Story. Pero, como viene sucediendo en los últimos años, el cine de animación ya no busca sólo al público infantil, sino también, y a veces exclusivamente, al público adulto. Y aquí no se queda atrás Disney, que pronto nos traerá Bichos (Bug’s life), otra de hormigas.

Y es que las películas de animación dan mucho dinero: Antz (Hormigaz) ha cubierto sus 60 millones de dólares de presupuesto con la taquilla del primer mes. Todo un negocio.

Como decíamos, el filme va dirigido especialmente a un público adulto, ya que estamos ante un guión más complejo, con personajes más complicados y poco lineales, por lo que los niños, si bien se entretienen con las imágenes, se pierden en esa trama llena de gags, dobles sentidos y guiños que sólo captan los más veteranos de la sala.

Reflexiones en el hormiguero

En un hormiguero del Central Park de Nueva York, una hormiga woodyalleniana cuenta sus problemas a un psicoanalista, ya que quiere ser un individuo y no un número más de la masa de hormigas. Y nuestra hormiga Z, por un casual, se convierte en un revolucionario que pone patas arriba las rígidas estructuras del hormiguero. Antz (Hormigaz) basa gran parte de su éxito en el reparto estelar de voces; sin embargo, en España y salvo las versiones originales, las voces que oímos son dobladas, si bien por los mismos que siempre doblan a Woody Allen, Sylvester Stallone, Sharon Stone y Gene Hackman, que dan vida a distintas hormigas. Los actores fueron rodados en vídeo cuando hacían la grabación de la voces, con el fin de que los animadores utilizaran sus gestos y movimientos como referencia a la hora de recrear la animación de las hormigas. Así, cada uno de ellos transmite su personalidad a su personaje, lo que supone un toque más de complicidad con el espectador adulto, buen conocedor de estos actores, y que sonríe al verlos reflejados en las hormigas.

Además, los rostros que aparecen en Antz (Hormigaz) cobran especial realismo gracias a los nuevos sistemas de animación facial, por lo que se crea un filme excepcional.

La película, llena de ironía y simpáticos efectos, es una llamada a la libertad, una invitación al raciocinio y la reflexión, tan faltas hoy en día por tantos motivos.

¡Ah! Se me olvidaba, atrás ha quedado aquel cine de animación para adultos en donde lo único que campeaba era la violencia y el erotismo, con ausencia del trabajo del guionista. Esto se llama progreso.

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Juan Pedro Delgado
Periodista y editor. Escritor