Indomable (Haywire): Una peliculilla y luego digo que lo dejo

Agente de una ultra secreta organización que trabaja para el gobierno. Un trabajo que sale mal. Traicionada, acorralada. Pero ella es fría como el acero y mira a cámara muy chula: «Se van a enterar de quien es servidora puesta a repartir guantazos». Así comienza Indomable (Haywire).

Argumento minimalista para una de esas películas frustrantes de un director irregular llamado Steven Soderbergh, que antes hizo Contagio, que comparada con ésta es una obra maestra.

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Bastantes caras conocidas en un entretenimiento rutinario y falto de carisma que mezcla Misión: Imposible, Bourne, Ocean’s y Lucha a muerte en Bangkok. Un chapucero guión para justificar cinco secuencias de acción, tiros y persecuciones.

Y Soderbergh, otra vez, porque nos lo sabemos de memoria, sale con el rollo gafapasta de que se va y tal, que el cine no le llena… Hombre, acabáramos: como si te hubiesen puesto una bayoneta en la espalda para hacer la película… Después de cosas así, es lógico que se plantee hacer otras cosas. Pero, por favor, Steven, no nos sermonees.

Arriba: La falta de pretensiones.

Abajo: La ridícula secuencia en la playa (y Banderas).

Ficha Técnica

  • Fotografía y montaje: Steven Soderbergh
  • Música: David Holmes
  • País: Estados Unidos
  • Duración: 93 min.
  • Público adecuado: +16 años (violencia, erotismo incidental)
  • Distribuidora: Aurum
  • Estreno: 02/03/2012

Indomable (Haywire)

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Reseña
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Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor