Inside job

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Relato sobre la crisis que se pregunta cómo es posible que casi nadie haya terminado en la cárcel. ***

INSIDE JOB, 2010 País: EE.UU. Dirección: Charles Ferguson Guión y Montaje: Chad Beck, Adam Bolt Fotografía: Svetlana Vcetko, Kalyanee Mam Música: Alex Heffes Narrador: Matt Damon 120 m. +16 años Distribuidora: Sony Estreno: 25.3.2011

Un verdadero pastizal

Este documental ganó el Oscar el mes pasa­do. De una manera amena y didáctica ofrece una interpretación de la crisis financiera de 2008, que está en el origen de la re­cesión eco­nómica que vivimos en la actuali­dad.

La tesis es que la ingeniería financiera ge­ne­ró fabulosos beneficios y… proporciona­les pér­didas, arruinando a muchos inverso­res que, no nos engañemos -sé que lo que voy a es­cribir es duro y no quiero herir a na­die-, en al­gunos casos sabían que ponían su dinero en manos de aventureros sin escrú­pulos, que ofre­cían duros a 3 pesetas.

Muchos de los directivos de bancos como Leh­man Brothers están ahora en las mejores uni­versidades y en cargos políticos, y la pelícu­la lo muestra de una manera tan sencilla que resulta casi obscena. Y dan conferencias ex­plicando sus delitos ante arrobados aprendi­ces de tiburones… Idem con los dueños de las agencias de calificación y con funcionarios del gobierno norteamericano que tenían que controlar y se negaron a hacerlo.

Si miramos bien el tema, unos engañaban y otros se dejaban engañar, todos compartían el deseo de hacer dinero fácil. Al documen­tal le faltan matices (sorprenden la suficien­cia insultante de Christine Lagarde, la mi­nistra francesa de Economía, y la clase de éti­ca del presidente del Banco chino) y contra­puntos, pero su retrato de la especulación es muy creíble y la tesis de que las gran­des for­tunas tienen atrapadas al gobierno america­no y a las grandes universidades no está mal. Te quedas con la impresión de que volve­rá a ocurrir, porqué así somos los hu­manos.

Ferguson, que ya fue candidato al Oscar con No end in sight, un documental so­bre la in­vasión de Irak y la administración Bush, rue­da bien las entrevistas y los guionis­tas y mon­tadores trabajan bien para articu­lar un dis­curso fluido, con un uso inteligen­te de ma­terial de archivo y algunos planos generales para dar aire al relato. En varios momentos les puede el enfado y generan si­tuaciones que les acercan a las payasadas de Moore. Pe­ro esto es otra cosa, más pareci­do al valioso Enron: Los tipos que es­tafaron a América.

Alberto Fijo