It Follows: Tú la llevas

Una extraña maldición, una especie de virus que se traduce en que el afectado comienza a sentir la persecución de seres horribles y que se transmite por vía sexual. La única solución es que le «pases» el virus a otro, por la misma vía. Se está alabando It Follows como uno de los sleepers del año, una renovación del género y una apuesta inteligente frente al cine de terror. Y algo de esto hay: es una película de bajo presupuesto, que funciona moderadamente bien, que evita algunos clichés -no todos, que el gancho morboso del planteamiento es bastante básico- y que tiene un trabajo digno de interpretación y puesta en escena.

Pero It follows, con su impactante escena inicial, promete mucho más de lo que luego da. Había mucha vía que se podía explorar y explotar, desde la curiosa relación eros-tanatos, la trivialidad de las relaciones sexuales, o sobre todo el antiheroísmo y la antiépica que esconde esta mortal versión del tradicional juego del «tú la pillas» y que, en el fondo, es una metáfora del individualismo que marca a fuego la sociedad actual.

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Material había más que de sobra para haber hecho una película de terror con un discurso diferente y estimulante. Pero Mitchell no se complica -ni en eso ni en un paso anterior que sería «identificar» a los fantasmas- y tira por la calle del medio. El final en la piscina, con esa escena bien localizada y de estética impecable pero carente de sentido y lógica narrativa con lo anterior, es solo un ejemplo de lo que venimos diciendo.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Michael Gioulakis
  • Montaje: Julio C. Perez
  • Música: Disasterpeace
  • Duración: 100 min.
  • Público adecuado: +16 años (VX)
  • Distribuidora: Surtsey
  • EE.UU., 2014
  • Estreno: 29.5.2015
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