Jersey Boys [6]

No convence este musical de un anciano Clint Eastwood (84 años) falto de ritmo y emoción.

  • Dirección: Clint Eastwood
  • Guión: Marshall Brickman, Rick Elice
  • Fotografía: Tom Stern
  • Montaje: Joel Cox, Gary D. Roach
  • Música: Bob Gaudio
  • Intérpretes: Christopher Walken, John Lloyd Young, Vincent Piazza, Erich Bergen, Michael Lomenda, Kathrine Narducci, Freya Timgley
  • Duración: 134 m.
  • Distribuidora: Warner
  • Público adecuado: +16 años (S)
  • EE.UU., 2014.
  • Estreno en España: 5.9.2014

Luce la música… y poco más

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Lo primero, y antes de dar un pequeño palo a una pe­lícula que esperaba con ganas, hay que reconocerle a Eastwood el mérito de rodar un musical con 84 años. El veteranísimo cineasta vuelve a demostrar su capacidad de afrontar retos y adentrarse en un género que está en las antípodas de lo que había he­cho hasta ahora (y mira que ha hecho cosas y dis­tintas). Lo segundo es señalar que, aunque la no­vedad es el género, la forma de afrontarlo, desde el clasicismo más absoluto, es la misma que el resto de los títulos. Y justo eso no me parece mal, luego ex­plicaré por qué.

Entremos en materia: Eastwood adapta un popular musical de Broadway, basado en la historia del gru­po sesentero The Four Seasons, con guión a car­go de los propios autores del libreto original, Mar­shall Brickman y Rick Elice. La historia cuenta la crea­ción del grupo, sus problemas y sus escarceos con la mafia.

En resumen: cantantes, mujeres fatales, garitos, gangs­ter, mafiosos y un barrio… Una película así, ve­nida de un amante del cine clásico y aficionado a la música, tenía muchas papeletas para ser un mag­nífico título. Y, sin embargo, Jersey Boys resulta de­cepcionante. La historia es bastante convencional, todo lo que se nos cuenta se nos ha contado ya antes y mejor en muchos títulos, y no ayuda el to­no narrativo que Eastwood adopta (con los protagonistas hablando a cámara como si estuvieran dan­do una clase). Falta ritmo, falta gancho y sobre to­do no hay un ápice de emoción en las dos horas lar­gas de metraje.

La película se salva únicamente por el clásico clasicismo -valga la redundancia- de Eastwood, que se pone de manifiesto especialmente en los números musicales. Son los mejores momentos de Jersey Boys, con mucha diferencia. Y lo son porque nos de­vuelven al musical de siempre, el que cuidaba las co­reografías por muy sencillas que fueran, mimaba la iluminación y centraba la cámara en el cantante. Son seis o siete escenas maravillosas que lucen resultonas, cine de cuatro estrellas, dentro de una peliculita de tres al cuarto.

Ana Sánchez de la Nieta