Jimmy´s Hall | Brillante y maniquea

Jimmy´s Hall  | La película es tan brillante en lo formal como tediosa en su esquematismo maniqueo, esta vez dirigido contra la Iglesia Católica irlandesa

Pocos directores han sido tan coherentes a sus principios durante toda su dilatada carrera como Ken Loach; principios ideológicos, pero también estéticos. Lo cual se puede interpretar como una virtud ejemplar o como un inmovilismo impermeable a la realidad. La misma duda se debe imputar a Paul Laverty, el guionista de esta y de tantas otras películas de Loach. Sin embargo, hay que señalar para ser rigurosos, que algunos títulos de Loach se han salido un poco del trillado camino de la denuncia militante y han recalado en historias más intimistas, más humanas, eso sí, siempre fieles a la preferencia de Loach por los más desfavorecidos. Es el caso de las recientes Buscando a Eric (2009) o La parte de los ángeles (2012).

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En esta ocasión Loach nos ofrece una película histórica de época, inspirada en el libreto de Donal O’Kelly, y ambientada en la Irlanda de los primeros años treinta, bajo la sombra de la no muy lejana Guerra Civil irlandesa (1922-23). Concretamente nos cuenta un periodo de la vida de James Gralton (1886-1945), líder del Revolutionary Workers’ Group, antecedente del Partido Comunista irlandés, en el condado de Leitrim, muy cerca de la frontera con Irlanda del Norte. Después de una larga estancia en Nueva York, tras la Guerra Civil en la que desertó del ejército británico, James regresa a su casa para cuidar de su madre. La trama gira en torno a un establecimiento, el Pearsy-Connolly Hall –verdadero protagonista del film-, en el que James organiza para la gente del pueblo bailes, jazz, talleres de pintura, de boxeo, de creación literaria…

El problema es que el párroco del lugar, el Padre Sheridan considera que solo la Iglesia Católica tiene el patrimonio educativo del pueblo, y que por tanto esta iniciativa es una provocación, máxime cuando se enseñan cosas ajenas a la tradición irlandesa y capitaneadas por un ateo comunista. Los “señoritos” del pueblo se alían con el párroco para aplastar a James y a su Hall. Sólo el coadjutor, el Padre Seamus será crítico con esta estrategia destructiva.

Ken Loach en estado puro, es decir, inmortal doctrina de lucha de clases: ricos y pobres, curas reaccionarios y curas tolerantes, malos y buenos, capitalistas y obreros… Pero también es Loach cien por cien en su puesta en escena: antológicas escenas corales de discusiones y debates, escenas violentas –siempre didactistas- junto a otras emotivas, recreación casi documental del ambiente de los trabajadores…

La novedad más interesante es el espacio que da al jazz primitivo y la música popular irlandesa, y a sus respectivos bailes; un homenaje “cultural” que hace más digerible el planteamiento tan ásperamente dialéctico del film. Fascinantemente rodada, magistralmente dirigida con actores no profesionales, sólo nos queda lamentar lo que siempre lamentamos después de ver una película de Loach/Laverty: su falta de libertad ante su propio credo político. No hay imprevistos. Por otra parte esta es posiblemente su cinta más frontalmente anticlerical de su filmografía. Al menos el personaje del intransigente Padre Sheridan, es un personaje bien construido, de carne y hueso, inteligente y con ciertos matices.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Robbie Ryan
  • Montaje: Jonathan Morris
  • Música: George Fenton 
  • Duración: 106 min.
  • Distribuidora: Vértigo
  • Público adecuado: +16 años (V)
  • Estreno en España: 21.11.2014

Reino Unido, Francia, 2014. 

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Reseña
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Juan Orellana
Profesor de Narrativa Audiovisual. Escritor