John Q: Demasiado poco corazón

Tras un arranque prometedor, cierta gracia en la presentación de una familia de clase media baja americana y algo de empaque en los primeros tramos de la narración de un conflicto médico familiar, John Q se vuelve absolutamente previsible, danzando por caminos trillados una y mil veces, desde Tarde de perros (1975), de Sydney Lumet, a El negociador (1998) con Samuel L. Jackson y Kevin Spacey.

Es ésta una película de diseño. El director Nick Cassavetes ha abierto la coctelera y ha echado dentro un poco de thriller, un poco de progresismo social, un poco de sentimientos y un poco de comedia. Lo ha agitado todo bien y nos ha servido un producto para todos los públicos, muy correcto pero muy edulcorado. Es cierto que haciendo crítica aquí y allá: que si la ineficacia de la seguridad social americana, que si el abuso de los medios de comunicación, que si el capitalismo agresivo y deshumanizante. Sí, es cierto que todo recibe su correspondiente bofetada, pero con guante de seda, yendo a lugares comunes que no molesten en demasía la conciencia norteamericana, con planos de Hillary Clinton incluidos haciendo una proclama sobre derechos civiles.

John Q (2002), de Nick Cassavetes
John Q (2002), de Nick Cassavetes

Curiosamente lo que a la película le falta es corazón, porque los personajes son arquetipos: el negro colega, el policía maduro con el que John Q ha de negociar, el blanco machista, la rubia tonta que luego resulta no serlo tanto. También falla el tono, el realizador no sabe si asentarse en el drama o meterse en la comedia, y se queda a mitad de camino de ambas. Este tipo de películas de hombre íntegro ante el sistema las hizo ya hace años Frank Capra y bastante mejor que Cassavetes. Y era ciertamente mucho más interesante y rico su John D, su John Doe de Juan Nadie (1941), que este John Q al que da vida Denzel Washington. Y hablando de Washington, qué decir de aquel Mr. Smith goes to Washington del señor Capra, película conocida como Caballero sin espada (1939) en España.

Es una pena ver a actores como Denzel Washington, Robert Duvall, James Woods, Anne Heche o Ray Liotta metidos en estas producciones. Y no es que estén mal, al contrario, resuelven sus papeles con los ojos cerrados y con gran profesionalidad; pero hay cierta sensación de que, excepto con Washington, Cassavettes ha hecho un casting a retales, su elección debió ser algo así como decir al productor «quiero el Robert Duvall de Colors (1988), la Anne Heche de Cortina de humo (1997) y el Ray Liotta de Hannibal (2000)«. Por el contrario, el bueno de Denzel tiene más oportunidad de exprimir su papel de padre desesperado en lucha contra el sistema, mostrando que es uno de los actores que mejor lloran en la pantalla, y quizá este papel es el pago que debe hacer a los grandes estudios por atreverse a hacer de malo por primera vez en su carrera en Training day (2001).

Ficha Técnica

  • País: EE.UU., 2002
  • Fotografía: Rogier Stoffers
  • Música: Aaron Zigman
Reseña Panorama
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Juan Velarde
Escritor de relatos de terror y misterio, y guionista de cine y televisión. Admirador de Ford, Kurosawa, Spielberg y Hitchcock, no necesariamente en este orden