Judy: La fuerza de un mito

· Judy | Estreno 31 de enero de 2019.
· La cinta, efectivamente, recorre, con idas y venidas en el tiempo, los acontecimientos más importantes de la vi­da de Garland subrayando su cara y también la cruz.

Antes de todo, un consejo. Si van a ver Judy, dense una vuelta antes por YouTube y vean unos cuantos vídeos de sus actuaciones musicales de los años 60. Pienso que este sencillo gesto hace que la película se valore más. Porque para muchos, Judy Garland es la inolvidable Dorothy de El mago de Oz. Y quien tiene esa imagen en la cabeza pierde bastante. Porque Judy parte del exi­to­so musical de Peter Quilter, End of the Rainbow, que se estrenó en Sidney en 2005 y que recorre los últimos años de Judy Garland.

Aquella jovencita que ganó el Oscar con 16 años, y que llevaba desde los 3 subida a un escenario, tuvo una lar­ga y exitosa carrera que solo terminó con su prematura muerte a los 47 años. El éxito profesional y el cariño del público, que literalmente la adoraba, no consiguieron que Garland superara su inseguridad e ines­ta­bilidad. Una fragilidad que, combinada con el difí­cil eco­sistema de Hollywood, llevaron a que la estrella na­ve­gara entre adi­cciones, fracasos sentimentales y rui­nas eco­nómicas.

De todas formas, Rupert Goold, un inglés que antes de cineasta fue director artístico de la Headlong Theatre Com­pany para después pasar a la televisión y recalar en el cine, tenía claro desde el principio que no quería retratar la vida de una víctima sino de una superviviente. Porque Judy lo fue.

La cinta, efectivamente, recorre, con idas y venidas en el tiempo, los acontecimientos más importantes de la vi­da de Garland subrayando su cara y también la cruz. La vemos bregando en su adolescencia con Louis B. Mayer, jefe de los estudios MGM, que le hizo al principio de su carrera una propuesta salvaje, un todo o nada, que Ju­dy aceptó. La vemos tratando de conseguir estabi­li­dad económica para poder dar un hogar a sus hijos y deslumbrada ante un joven músico que se convertiría en su quinto y último marido. En cada una de estas vi­vencias se descubre a una Judy insegura, enferma, can­sada, inestable y al mismo tiempo luchadora. Una su­perviviente.

La película, que en mi opinión sufre un problema se­rio de ritmo que, me temo, la alejará del gran público, tie­ne, además de una buena producción y banda so­nora, que se le presuponen, dos potentes salvavidas. El primero es Renée Zellweger. La actriz australiana ha tra­ba­jado duro para meterse en la piel de la estrella y ese tra­bajo se nota en la pantalla. Ella es la gran baza de la cin­ta y consigue trasmitir todo el drama y la batalla de Gar­land. Y todo su talento, a través de su voz y de la pues­ta en escena. El trabajo de maquillaje y vestuario es, además, excelente.

La otra baza es un tramo final que consigue remontar un segundo acto tedioso y que culmina con una escena ab­solutamente emotiva y que refleja bien no solo de la ma­teria que están hechas las estrellas sino, sobre todo, la fuerza que tiene en el imaginario de una sociedad el buen cine, las buenas películas. Esas que consiguen so­brevivir al paso del tiempo y que una canción que es­cucharon por primera vez tus abuelos la identifiques co­mo propia.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Ole Bratt Birkeland
  • Montaje: Melanie Oliver
  • Música: Gabriel Yared
  • Duración: 118 min.
  • Público adecuado: +16 años
  • Distribuidora: Vértice
  • Reino Unido, 2019
  • Estreno: 31.1.2020