Juegos secretos: Seamos infieles, o sea

La segunda película del californiano Todd Field, Juegos secretos, es un melodrama que sigue la pauta -en la temática, el tratamiento, el desarrollo y la resolución- de su primera obra, En la habitación: familias que parecen normales en un entorno habitual de clase media que se ven sacudidas por una serie de duros acontecimientos que ofrecerán el verdadero rostro de unos personajes aparentemente plácidos pero realmente torturados.

Ya se ve que Field no tiene ideas propias (en lo que a guiones de películas se refiere) y por eso ha vuelto a buscar la inspiración en una novela, en este caso de Tom Perrotta, que reúna el suficiente tono escabroso. Es suficiente con una breve sinopsis para darnos cuenta de las triquiñuelas pirotécnicas de una cinta inverosímil y tremendamente cínica que da vueltas y revueltas durante unos excesivos 130 minutos, con abundantes raciones de sexo, en su mayor parte enfermizo y truculento. Sinopsis, como decíamos: mujer joven y hermosa e inteligente, madre de una niña, insatisfecha con marido imbécil y pornógrafo que la tiene olvidada. Hombre joven y hermoso, de pocas luces, padre de un niño, insatisfecho con guapísima mujer fría como un témpano. Adulterio a la vista, con piscina y parque infantil de fondo. Para colmo, aparece un exhibicionista en libertad vigilada paseándose por el barrio y a un policía desquiciado y a unas madres de familia estúpidas y reprimidas…

- Anuncio -

Por supuesto que el cine puede y debe abordar momentos traumáticos pero hay formas y maneras. Las de Juegos secretos son bastante lamentables por su frivolidad. Como es de recibo, la candidatura al Oscar de Kate Winslet y de Jackie Earle Haley provoca auténtica hilaridad.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Antonio Calvache
  • Montaje: Leo Trombetta
  • Música: Thomas Newman
  • Duración: 130 min.
  • Público adecuado: +18 años (VXD)
  • Distribuidora: Tripictures
  • EE.UU. (Little Children), 2006
  • Estreno: 9.2.2007
Suscríbete al newsletter semanal de FilaSiete