Junebug

Dirección: Phil Morrison Guión: Angus MacLachlan Fotografía: Peter Donahue Montaje: Joe Klotz Música: Yo la tengo Intérpretes: Amy Adams, Embeth Davidtz, Benjamin McKenzie, Alessandro Nivola, Celia Weston, Scott Wilson, Frank Hoyt Taylor, Alicia van Couvering, Beth Bostic Distribuidora: Avalon

EE.UU., 2005. Estreno en España: 07.07.2006

Sincera y valiente

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Junebug es al mismo tiempo película de actores, y por tanto de guión, y también película de tema. Tema: no se trata de una superficialidad sentimental y efectista, sino de la amorosa presentación -con detalle- de una familia, media, acomodada, en una pequeña comunidad.

Los padres, a punto de ser abuelos, y el joven hijo y la joven nuera embarazada, que viven con ellos. Llegan a visitarles desde la ciudad el hijo mayor de la familia y la mujer -elegante galerista-, con quien dice que se acaba de casar. Los contrastes entre ambas ramas familiares son grandes.

Tratándose de una película norteamericana, un europeo comprobará que hay muchos comportamientos de amor y de egoísmo comunes, pero en cambio hay algunos otros modos de egoísmo que para el europeo son excesivos, pasan toda medida: quizá sea debido al acendrado individualismo norteamericano. Pero de eso se trata, del egoísmo y del amor en la familia. También se trata del contraste entre pueblo y ciudad: los valores de pueblo son más sustanciales, los valores de ciudad son sólo más civilizados. Película de guión y de actores: el guión despliega un pre­cioso entramado de relaciones, acercamientos, manías, rasgos de generosidad, de verdadera entrega, y de burrería también, entre los miembros de las familias (en realidad son tres). Todo un almacén de riquezas y de torpezas. Por tanto, los actores están a su gus­to con personajes muy matizados, muy bien creados, muy ricos en el sí y en el no…

Es un color cálido el de la película. Inte­rio­res muy limpios, limpios además porque el ama de casa es casi una maniática. Una parsimonia en el transcurrir del día y de las personas en él, que no es mala lentitud. Ade-más, hay los tiempos muertos, reales, de una casa vacía -no hay nadie en casa, han salido-, y ahí se queda la cámara.

Y la cámara se va al entorno ajardinado, al césped, donde abejas liban en las flores de la mostaza silvestre…, y ahí se está. O descubre a una vecina fisgona, y la detiene…, sin ninguna prisa. No es normal ese modo contemplativo, poético: es que se trata de una obra norteamericana al modo europeo. Yo diría más bien al modo norteamericano que muestra su interior. El ser humano es muy semejante a uno y otro lado del Atlántico, si no le presionan unas u otras presiones, si no le aprisionan unos u otros miedos a la sinceridad, si no le empobrece una mantenida ignorancia.

Esta es una película sincera y, sin alardes, una película valiente. Llena de sugerencias, de medias palabras, de medios tonos… Es de esas películas, muy bien hechas, tan humanas, con lágrimas y humor, tan entrañables, tan espejo, que uno puede verlas una y otra vez. Y sin embargo hay un dejo, queda un poso, de melancolía… En cuanto que la imagen es palabra, ¡es! palabra, (no que la imagen sustituya a la palabra), Junebug es ¡es! película.