· Tributo a la cultura europea, celebración de la palabra, donde los mitos grietos y Dante dialogan con el débil pensamiento postmoderno.

El amor es una invención de los poetas

José Luis Guerín es un buscador. De oro, de la piedra filosofal, de Shangri-La… Y como los aventureros clásicos no tiene prisa o temor de recorrer caminos inciertos ni se conforma con destinos tramposos.

A lo largo de su carrera nos ha dejado -parafraseando a Machado- “unas pocas películas verdaderas” que son fruto sincero, reflexivo y luminoso de esa indagación. Lo hizo en En construcción y En la ciudad de Sylvia y vuelve a hacerlo en La academia de las musas, una película de fuerte vocación poética donde los mitos griegos y Dante en su descenso a los infiernos dialogan con el débil pensamiento postmoderno.

Guerín dirige, escribe, fotografía y monta este film personal con un pequeño equipo y sin presupuesto ni grandes medios técnicos a partir de la grabación de las fascinantes clases del profesor de Filologia Italiana Raffaele Pinto en la Universidad de Barcelona, donde da clase. El director barcelonés había conocido hace tiempo al académico y tenía interés en recoger audiovisualmente su experiencia con los alumnos.

Pero lo que parecía destinado a ser un documental se convirtió en ficción gracias a la idea de una de las alumnas de crear una Academia de musas. El cineasta descubrió en ella la vocación discursiva de su trabajo y decidió abordar la cuestión del amor en la literatura y en la vida y la capacidad de la palabra para revelar, seducir y engañar, de una manera coral –con actores noveles a los que incorpora a la mujer de Pinto, Rosa Delor– e introduciendo otros escenarios -el coche, la vivienda, un bar, localizaciones de Italia, etc.

Los intérpretes hacen de sí mismos en una transmutación prodigiosa donde los conflictos interiores y la verdad de las relaciones humanas cobran una nueva dimensión y crean un montón de matices y contradicciones. Así al terminar sus clases, el profesor es cuestionado por su esposa, quién recela del proyecto académico que está tramando: una Academia de las musas que, inspirada en referentes clásicos, debería servir para regenerar el mundo a través del compromiso con la poesía.

Dirección, guion y montaje se mezclan y retroalimentan para dar una serie de secuencias sometidas a un libérrimo working progress en el que también se ve arrastrado un sorprendido y alborozado espectador.

Decía Guerín en la rueda de prensa durante el festival que, aunque no hace un juicio moralista de la actuación del profesor, la evolución y la coherencia de la historia le pedían un cierto posicionamiento que cuestionara la autoridad del maestro y la veracidad de su conducta. Es Rafael, quizá el que sale peor parado en su fatuidad y patetismo –Guerín recuerda la frase de Hitchcock: “El interés gana cuando el malo tiene elementos de seducción”- mientras las mujeres brillan por su inteligencia, intuición y su sentido del humor, en especial Rosa.

La academia de las musas es, en fin, un tributo a la cultura europea y una celebración de la palabra (también idiomática, en español e italiano) que, gracias al Giraldillo de Oro, que ganó por unanimidad en el Festival de Cine Europeo de Sevilla, ve felizmente la luz, de la mano de la productora y distribuidora del propio Guerín, que –oh, voluntad de las Moiras- se llama Los films de Orfeo. Aquel Orfeo de la lira que tenía nueve cuerdas, en honor precisamente a las nueve musas.

Ficha Técnica

  • Dirección, guion, fotografía y montaje: José Luis Guerín
  • Intérpretes: Raffaele Pinto, Emanuela Forgetta , Rosa Delor Muns, Mireia Iniesta, Patricia Gil, Carolina Llacher, Juan Rubiño, Giulia Fedrigo, Giovanni Masia, Gavino Arca
  • Duración: 92 min.
  • Público adecuado: +16 años
  • Distribuidora: Los films de Morfeo
  • España, 2015
  • Estreno en España: 1.1.2016
Reseña Panorama
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Cristina Abad
Periodista. Máster en Guion, Narrativa y Creatividad Audiovisual por la Universidad de Sevilla