La balada de Buster Scruggs: Homenaje al western

· Crítica de La balada de Buster Scruggs | Disponible en Netflix.
· El reparto es muy numeroso y excelente, la fotografía es un personal homenaje a los clásicos.

Los títulos de crédito iniciales se centran en un ajado libro titulado La balada de Buster Scruggs y otros relatos del oeste. No figura un autor, pero la dedicatoria «a Gaylord Gilpin» sugiere el anónimo origen de historias que circularon hasta que alguien las juntó e hizo imprimir en 1873. El índice muestra seis historias de unas cincuenta páginas cada una, ilustradas por seis planchas a todo color. La película de los Coen (No es país para viejos, Valor de ley) da vida a esas historias. Cada una de ellas comienza y termina en el libro.

Conviene decir inmediatamente que el libro en cuestión no existe más que en esta película, las historias fueron escritas por los hermanos Coen, basadas dos de ellas en relatos de Jack London y Stewart Edward White, e inspiradas también en cuentos de Mark Twain y Bret Harte, y en numerosos westerns rodados durante más de cien años de historia del cine. Los hermanos Coen vuelven a declarar su amor por el séptimo arte, en este caso en el género más cinematográfico que existe, el western.

Su guion, que ganó el premio en el Festival de Venecia (2018), no sería una colección de relatos del oeste, sino una muestra de arquetipos de westerns y una revisión de sus grandes temas: buscadores de oro, duelos, charlatanes, la diligencia, los ladrones de bancos, los indios… y este conjunto de historias, sin embargo, ofrece una sorprendente unidad.

Las seis historias que presentan los Coen son dispares. Comienzan con una parodia del «singing cowboy» que triunfó en las pantallas en los años treinta, divertida y violenta a la vez, y se van haciendo paulatinamente más sombrías. Al mismo tiempo todas esas historias participan del mismo tono nostálgico y evocan conscientemente a los grandes maestros del género. Además, tienen el inconfundible sello de los hermanos: su humor negro, su sentido de la fatalidad y su la sempiterna reflexión acerca de la muerte.

Las cuatro primeras historias son breves, en torno al cuarto de hora cada una. Destaca el desenfado y brillantez de la primera, la fatalidad de la segunda, la crueldad de la tercera, la belleza bucólica de la cuarta. Las dos últimas son más largas, una media hora, más complejas, y cuentan con un acabado igual de brillante.

El reparto es muy numeroso y excelente, la fotografía es un personal homenaje a los clásicos. La banda sonora, esencial en una película de estas características, es de Carter Burwell, con quien colaboran habitualmente.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Bruno Delbonnel
  • Montaje: Joel Coen, Ethan Coen
  • Música: Carter Burwell
  • Duración: 132 min.
  • Público adecuado: +14 años (V)
  • Distribuidora: Netflix
  • EE.UU. (The Ballad of Buster Scruggs), 2018
  • Estreno: 16.11.2018
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Reseña
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Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.