La Bella y la Bestia: Estropicio en el paraíso

La Bella y la Bestia | Populachera y aburrida versión de un cuento muchas veces llevado al cine

Estamos en el año 1720. Tras el naufragio de sus navíos, un mercader arruinado debe exiliarse al campo con sus seis hijos. Entre ellos se encuentra Bella, la más joven de sus hijas, una muchacha llena de encanto, alegre y guapa. El mercader descubre el dominio mágico de un ser terrible llamado La Bestia, que le condena a muerte por haberle robado una rosa. Sintiéndose responsable de la terrible suerte que amenaza a su familia, Bella decide sacrificarse en lugar de su padre

Una buena actriz como Léa Seidoux no es suficiente para sal­var esta pobre y elemental adaptación del célebre cuento que ha sido lle­vado varias veces al cine, pero nun­ca como lo hizo Jean Coucteau en 1946.

La película acusa el síndrome de la pantalla azul, es decir, los efectos digitales, que provocan que los ac­tores tengan siempre cara de raíz cua­drada de 7.247.

Vincent Cassel es una mala Bestia, y el guión una auténtica calamidad.

Christophe Gans (El pacto de los lobos), es un director que apuesta fuerte por lo visual, si bien con frecuencia se pasa de frenada.  La historia tiene estructura de cuento narrada por una madre a sus hijo, tal como se hace en La princesa prometida.

⇒ Quizá te interese leer el Making de La Bella y la Bestia (1991), de Gary Trousdale y Kirk Wise

Ficha Técnica

  • Fotografía: Christophe Beaucarne
  • Montaje: Sébastien Prangère 
  • Música: Pierre Adent
  • Duración: 112 min.
  • Distribuidora: DeAPlaneta
  • Público adecuado: +16 años
  • Francia (La Belle et la Bête), 2014.
  • Estreno en España: 14.3.2014
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