La Dama de Oro [8]

Notable película del director de «Mi semana con Marilyn«, que nuevamente cuenta algo interesante y lo cuenta muy bien

  • Dirección: Simon Curtis Guión: Alexi Kaye Campbell
  • Fotografía: Ross Emery
  • Montaje: Peter Lambert
  • Música: Martin Phipps, Hans Zimmer
  • Intérpretes: Helen Mirren, Ryan Reynolds, Katie Holmes, Daniel Brühl, Tatiana Maslany, Charles Dance, Elizabeth McGovern, Max Irons, Antje Traue, Frances Fisher, Jonathan Pryce, Moritz Bleibtreu
  • Duración: 102 min.
  • Distribuidora: DeAPlaneta
  • Público adecuado: +12 años
  • Woman in gold. USA-Reino Unido, 2015.
  • Estreno en España: 10.o4.2015

Distinguida y melancólica

Simon Curtis (Londres, 1960) logró que su película anterior, Una semana con Marilyn (2011), me pareciera deliciosa. Y por cierto, mucho más interesante de lo que pudiera parecer para un público versado en la historia de la actriz norteamericana y del cine de Hollywood, retratados en una acuarela llena de encanto durante el rodaje en 1956 de El príncipe y la corista.

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Y con La Dama de Oro (el título original, Woman in Gold, es mucho más hermoso y preciso a la vista del doradamente bizantino cuadro de Klimt pintado en los primeros años del sigo XX) vuelve a conseguirlo, de una manera similar: me gusta mucho lo que cuenta y cómo lo cuenta. Ambas películas admiten varios niveles de lecturas y lo hacen sin efectismo, con sencillez, de una manera eficaz. La película fluye, y teniendo en cuenta que en este caso contiene regresos al pasado austriaco de la protagonista norteamericana, el mérito es mayor.

portrait-of-adele-bloch-bauer-i1Curtis, experimentado realizador y productor de TV con muchas series de época en su haber, tiene buen pulso y maneja muy bien la puesta en escena, con la soltura y el donaire que tienen también los actores. Lo obvio es que Mirren está muy bien, menos obvio es que la credibilidad que aporta a su personaje es asombrosa (la breve secuencia en la tienda de ropa es magnífica). Ryan Reynolds encarna con soltura al joven abogado que se entusiasma con un caso. El resto del reparto, especialmente la María joven, cumple con creces.

La verdadera protagonista de esta historia es una mujer dorada, retratada magistralmente por Gustav Klimt. Adele Bloch-Bauer (1881-1925), esposa de un rico hombre de negocios vienés, recibió en su casa a lo más granado de la cultura y el arte, en las que abundaban los judíos, como los anfitriones. Bueno, en realidad, protagonista, protagonista es el amor a los seres queridos, la memoria del bien y del mal, la pelea por la justicia y la verdad. Que son cosas que no prescriben.

La anciana sobrina de Block-Bauer, Maria Altmann, y su abogado Randol Shoenberg (nieto del compositor que cambió su nombre para quitarle el grafismo alemán con diéresis) pelearán para que el cuadro estuviese en el sitio adecuado, que a la vista de lo ocurrido en Austria de 1938 a 1945, no parecía ser la Galería Belvedere de Viena.

Curtis y su guionista ciñen bien el relato, no se les va por ramas, que podrian ser muy interesantes pero que hubiesen dispersado la película. Las formas de paso para saltar en el tiempo durante el proceso podrían haberse cuidado mejor, pero la película es deliciosa y plantea un asunto de mucha actualidad, porque la rapiña de los estados saqueadores de todos los colores tiene episodios en todo el planeta.

Alberto Fijo

Alberto Fijo
Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor