La flor del mal: La corrupción de la mentira

La flor del mal | Claude Chabrol (París, 1930) no se cansa de cansa de contar la misma historia: una trama de conflictos morales centrados en la idea de culpa y de la explotación del mal que anida en el corazón del hombre. En el corazón de la mentira, forma y fondo se unieron en una obra de notable interés.

En La flor del mal, los valores formales superan con mucho el interés del tema, que recuerda demasiado al anterior filme de Chabrol, Gracias por el chocolate, con unas tesis de fondo puramente retóricas que quedan patentes en el título original: Qui est criminelle?

Chabrol narra a fondo cómo late el corazón de cada miembro de la familia; cómo crecen las sospechas, los odios y los afectos mutuos; cómo una vieja culpa puede lastrar de por vida un corazón que solo alcanzará la paz con la expiación… Todo, con la absurda indagación sobre si la culpa puede transmitirse a los descendientes.

El debate intelectual y moral, incluyendo las relaciones casi incestuosas entre Michèle y Matthieu, es demasiado artificioso para tomarlo en serio. Pero la puesta en escena, el dominio de la narración y la dirección de actores son de una factura impecable y mantienen la atención del espectador hasta el último momento. El final desconcertará a un espectador no acostumbrado a los gestos de este director, pero es algo que Chabrol ya ha hecho en otras ocasiones: una vez terminado su discurso deja la historia allá donde esté.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Eduardo Serra
  • Música: Matthieu Chabrol
  • Distribuidora: Wanda

Francia (La fleur du mal), 2003

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Reseña
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Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.