La guerra de Hart: Cine de camuflaje

El teniente Thomas Hart, hijo de un senador estadounidense, es apresado por los nazis y llevado a un campo de concentración. Con él llegan dos oficiales negros que soportarán el racismo de sus propios compañeros, que deparará un crimen y el posterior juicio. El conflicto principal está servido: Hart no se siente con ganas de ser un héroe, y eso no le gusta un pelo al coronel McNamara (Bruce Willis, en un papel parecido al de Estado de sitio), un tipo con ADN de camuflaje, último eslabón de una cadena de militares de carrera.

La película de Hoblit (Las dos caras de la verdad, Frequency), que adapta una novela de John Katzenbach (autor de la historia de Causa justa, aquella de Sean Connery sobre un prestigioso catedrático de Derecho de Harvard, que acepta la defensa de un negro condenado a muerte por el sangriento asesinato de una niña en los pantanos de Florida), tiene sabor a cóctel, con chorreones de El sargento negro, Algunos hombre buenos, La gran evasión e Historia de un soldado. Las convincentes interpretaciones no impiden que el aliño de tramas y géneros obliguen al director a pasarse las dos horas de película haciendo disgresiones que terminan alejando al espectador de la película.

Secuencia a secuencia, el filme es correcto, lo malo es el conjunto, que pierde credibilidad a toda máquina. En ningún momento el director consigue centrar la película, con unos personajes que entran y salen sin llegar a cuajar. Por otro lado, el exceso de discursitos termina aburriendo. Queda el lucimiento de los actores, principalmente de Marcel Iures (el coronel nazi al cargo del campo de prisioneros) y del siempre solvente Bruce Willis (oficial norteamericano al mando de los recluidos), y la espectacular secuencia del bombardeo, permitida por los 70 millones de dólares del presupuesto.

Ficha Técnica

  • País: EE.UU. (Hart’s War, 2002)
  • Música: Rachel Portman
  • Fotografía: Alar Kivilo
  • Estreno EE.UU.: 15 de febrero de 2002