La jungla interior: Homo homini lupus

La jungla interior | Hay originalidad en el arranque, y, sin embargo, el desarrollo es un ejemplo de confusión posmoderna.

El joven director salmantino emprende en su primer largo un raro y desconcertante viaje al interior de sí mismo.

Entre ficción y documental, con un guión improvisado y usando como argumento el dato autobiográfico, Barrero se introduce en el mundo de los diferentes enfoques vitales de una pareja que se rompe, formada por Juan, a punto de enrolarse en una expedición científica por el Pacífico y su novia, Gala.

El film estrenado en la Biennale y ganador del premio Nuevas Olas en el Festival de Cine Europeo de Sevilla, pretende ser una obra íntima, hipnótica y reflexiva acerca de la pareja, el cuerpo, la sexualidad y la memoria. Hay originalidad en el arranque, y, sin embargo, el desarrollo es un ejemplo de confusión posmoderna, en la forma y en el fondo. Como si todas las motivaciones valieran lo mismo, como si sólo cupiera la observación del desastre desde la cámara curiosa y naturalista del entomólogo. Como si no fuera posible la superación por el amor o incluso ni siquiera hubiera desastre, solo cosas que pasan: unas se embarazan y otros se van de expedición.

Esa necesidad primaria de filmarlo todo que tiene Barrero, y que parece lo único necesario, se vuelve contra su autor. Hay que tener cuidado con las cámaras porque pueden reflejar demasiado la realidad. Al final, lo que La jungla interior nos muestra es la cara más salvaje del hombre, en particular del varón. La que recoge la locución de Plauto y adopta Hobbes, la del ego amenazado: Homo homini lupus.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Juan Barrero, Daniel Belza 
  • Montaje: Cristóbal Fernández 
  • Música:  Cristóbal Fernández, Joaquín Pachón 
  • Duración: 70 minutos 
  • Distribuidora: Cine Binario 
  • Público adecuado: +18 (X)  
  • Estreno en España: 17.10.2014

 

Reseña
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Cristina Abad
Periodista. Máster en Guion, Narrativa y Creatividad Audiovisual por la Universidad de Sevilla