La lengua de las mariposas: Bello e irregular film

La lengua de las mariposas tiene algún intenso destello, demasiado maniqueísmo y una evidente discontinuidad. Esto es todo lo bueno y lo malo del último trabajo de José Luis Cuerda, una película que se deja ver pero que resulta tristemente fallida en su globalidad.

La historia de La lengua de las mariposas describe la Galicia rural inmediatamente anterior a la Guerra Civil tal y como lo ven los ojos, inmensos e ingenuos, del niño protagonista. Monchín, hijo de un sastre, empieza a ir al colegio tras una enfermedad. Asustado al principio, va viendo cómo el mundo se le abre de par en par gracias a la ayuda de un maestro anciano, bondadoso y sabio. Y, por supuesto, republicano.

Y aquí la película comienza a coger lastre: la soberbia actuación del infalible Fernán-Gómez no consigue remontar el maniqueísmo abusivo con el que se retrata la Guerra Civil. El maestro encabeza una pléyade de honestos e impolutos republicanos que se limitan a sufrir la maldad demoníaca de los del otro bando. Nada verosímil.

El otro gran obstáculo de la película tiene que ver con su estructura. El guionista, Rafael Azcona, no ha logrado unir con solvencia los tres relatos de Manuel Rivas en los que se basa la película. La magia de Rivas, apoyada en una emotiva fotografía y una eficaz ambientación, logra momentos puntuales de gran brillantez, pero el ritmo es irregular y, en más de una ocasión, al guión se le ven los pespuntes.

 

La Lengua de las mariposas (España, 1999)