· El hilo de La luz de mi vida es la pa­ternidad, la asombrosa y misteriosa tarea de ser padre de una hija que no puede mostrarse como mujer porque una pla­ga ha causado la muerte a las mujeres del planeta.

La luz de mi vida: El amor como una aventura

Que Casey Affleck es un gran actor salta a la vista y al oído. Basta regresar a películas magníficas como Adiós pe­queña, adiós (Ben Affleck, 2007), El asesinato de Jesse Ja­mes por el cobarde Robert Ford (Andrew Dominic, 2007) o En un lugar sin ley (David Lowery, 2013). Cuando se llevó el Oscar por Manchester frente al mar (Kenneth Lonergan, 2016), pienso que un alto porcentaje de las personas que vie­ron esa inmensa-pequeña película dijo algo como: «lógico, inevitable». Porque lo que hace Affleck en esa película es asombroso.

Tres años menor que su hermano Ben, Casey ha cumpli­do los 44. Su primera película (por llamarla película), ti­tu­la­da I’m still here, fue un fake, una farsa bastante prescin­di­ble protagonizada por su amigo y cuñado, Joaquin Phoe­nix (otro actor de primerísimo nivel).

Esta segunda (en realidad primera) película de Affleck es­tá escrita por él mismo, durante más de una década. Y an­tes de seguir, les digo que si su hermano Ben le saca 20 centímetros, la altura de Casey como actor supera en mucho la de Ben. Con La luz de mi vida quedan parejos como guio­nis­tas y directores. Habrá que ver lo que han escrito los oscarizados Ben Affleck y Matt Damon para Ridley Scott: El último duelo adapta la novela de Eric Jager sobre una jus­ta de honor, la última celebrada en Francia con aprobación real, el 29 de diciembre de 1386. La historia es apasionante…

Perdón, vuelvo al hilo. El hilo de La luz de mi vida es la pa­ternidad, la asombrosa y misteriosa tarea de ser padre de una hija que no puede mostrarse como mujer porque una pla­ga ha causado la muerte a las mujeres del planeta.

Donde otros se entregarían (se entregaron y se entregan) a una historia apocalíptica o a un drama distópico con ca­níbales, persecuciones e islas salvadoras, Affleck toma el camino áspero y empinado de ese grandísimo escritor que es Cormac McCarthy. La carretera es una gran novela y la película de John Hillcoat es excelente. Por ese camino de lo esencial, del amor como aventura, se interna Casey Affleck con una audacia narrativa y un sentido dramático que puede maravillar pero también defraudar. Lo que está cla­ro es que los poetas (Affleck lo es) escriben para inmensas minorías porque si quieres «gustar» haces El cuento de la criada

La película, rodada durante 34 días en Vancouver, tiene una fotografía muy solvente de Adam Arkapaw (Macbeth, True Detective, Animal Kingdom) que evita en todo momento la seducción postalera de las bellas localizaciones y trata la naturaleza, la crudeza del invierno y de la vida a la in­tem­perie con sabiduría y realismo. Había que dar con la cla­ve tonal y Affleck y su equipo lo logran. Atinada es la mú­sica de Daniel Hart, que sabe sonar cuándo y cómo de­be. El trabajo de la experimentada Avi Kaufman para se­leccionar a la pequeña Anna Pniowsky es la llave que per­mite encender el motor de la película. Affleck lo ve así y le honra reconocerlo.

Leer lo que dice Affleck de su película es no solo interesante. Emociona porque nos recuerda que el cine y la vida son difíciles de separar.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Adam Arkapaw
  • Montaje: Dody Dorn, Christopher Tellefsen
  • Música: Daniel Hart
  • Duración: 119 min.
  • Público adecuado: +16 años
  • Distribuidora: BTeam
  • EE.UU. (Light of My Life), 2019
  • Estreno: 11.10.2019
Reseña Panorama
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Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor